La IA ya diseña medicamentos: qué implica para Grifols, Rovi o PharmaMar
La biología molecular vive la misma caída de costes que un día revolucionó la informática
La inteligencia artificial ha capturado todos los titulares durante los últimos dos años. Pero ARK Invest cree que la próxima gran revolución tecnológica podría no producirse en los ordenadores, sino dentro del cuerpo humano.
La gestora estadounidense sostiene en su informe 'Big Ideas 2026' que la convergencia entre biología molecular e inteligencia artificial está acercando a la industria sanitaria a un punto de inflexión comparable al que vivió internet hace décadas. Y si sus previsiones se cumplen, las implicaciones podrían extenderse desde Wall Street hasta compañías españolas como Grifols, Rovi o PharmaMar.
DEL GENOMA DE MIL MILLONES AL GENOMA DE 10 DÓLARES
La historia comienza con una cifra. En los años noventa, secuenciar un genoma humano completo costaba cerca de 1.000 millones de dólares. El Proyecto Genoma Humano necesitó más de una década y unos 2.700 millones de dólares para completarse. Hoy, según los datos recopilados por ARK, ese mismo proceso cuesta alrededor de 200 dólares.
La previsión de la firma resulta todavía más llamativa: el coste podría caer hasta los 10 dólares en 2030.
Para los mercados, las revoluciones suelen comenzar cuando una tecnología deja de ser cara. ARK cree que algo parecido está empezando a ocurrir en la biología. No se trata únicamente de leer ADN más barato. La reducción de costes afecta también al ARN, las proteínas, los metabolitos y otras capas de información biológica que permiten comprender cómo funciona realmente el organismo humano.
EL 'FLYWHEEL' QUE UNE BIOLOGÍA E INTELIGENCIA ARTIFICIAL
ARK describe esta transformación mediante un mecanismo de retroalimentación que denomina Multiomics-AI Flywheel. La lógica es sencilla: las herramientas biológicas generan más datos y a menor coste; esos datos entrenan modelos de inteligencia artificial más potentes; los modelos ayudan a descubrir mejores medicamentos y diagnósticos; y esos avances producen todavía más datos.
Según las estimaciones del informe, el coste medio de desarrollar un medicamento podría caer desde 2.400 millones de dólares hasta unos 700 millones durante esta década. El tiempo necesario para llevar un fármaco al mercado podría reducirse de 13 años a 8 años, mientras que los fracasos en ensayos clínicos humanos pasarían de 7,6 por cada medicamento exitoso a apenas 1,9.
"La biología molecular y la inteligencia artificial están empezando a funcionar como un único sistema de innovación", señala ARK, que ve en esta convergencia uno de los mayores cambios de la historia reciente del sector farmacéutico.
MÁS DATOS QUE LOS GRANDES MODELOS DE IA
Uno de los datos más sorprendentes del informe conecta directamente con la fiebre inversora que domina actualmente los mercados.
ARK afirma que los tests moleculares de nueva generación ya generan más datos que los utilizados para entrenar los grandes modelos de lenguaje desarrollados por OpenAI, Google, Anthropic y xAI. Además, proyecta que ese volumen de información podría multiplicarse por diez antes de 2030.
La diferencia es que estos datos no describen conversaciones, textos o imágenes. Describen procesos biológicos reales relacionados con el envejecimiento, las enfermedades y el funcionamiento del cuerpo humano. Así, la próxima gran batalla de la inteligencia artificial podría librarse en los laboratorios y no en los centros de datos.
LAS CURAS COMO NUEVO MODELO DE NEGOCIO
Quizá la tesis más disruptiva del informe sea que el futuro de la industria farmacéutica podría girar menos alrededor de los tratamientos crónicos y más alrededor de las curas.
ARK sostiene que una cura para una enfermedad rara puede llegar a generar un valor económico veinte veces superior al de un medicamento estándar y 2,4 veces superior al de los tratamientos crónicos más exitosos del mercado.
La firma cita el ejemplo del angioedema hereditario. Según sus cálculos, un tratamiento génico único aplicado a todos los pacientes afectados en Estados Unidos podría ahorrar unos 52.000 millones de dólares al sistema sanitario.
La conclusión es incómoda para parte del sector: si la tecnología permite resolver una enfermedad con una única intervención, el modelo basado en tratamientos recurrentes podría perder protagonismo.
UNA OPORTUNIDAD DE 1,2 CUATRILLONES DE DÓLARES
La cifra más espectacular del informe no corresponde a ventas, beneficios ni valoraciones bursátiles. ARK calcula que el valor económico potencial asociado a extender la longevidad saludable en Estados Unidos podría alcanzar los 1,2 cuatrillones de dólares, medidos mediante años de vida ajustados por calidad.
La propia firma no presenta esta cifra como un mercado real ni como una previsión de ingresos futuros. Se trata de una forma de cuantificar el valor económico asociado a reducir enfermedad, discapacidad y sufrimiento humano.
¿Y QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA GRIFOLS, ROVI Y PHARMAMAR?
Aunque ARK no analiza compañías españolas concretas, varias de sus conclusiones plantean preguntas relevantes para algunos de los valores más seguidos del mercado nacional.
En el caso de Grifols, la reflexión resulta especialmente interesante. La compañía desarrolla parte de su actividad en el ámbito del diagnóstico y de las terapias derivadas del plasma, dos áreas que podrían verse profundamente transformadas si los costes de los análisis moleculares continúan cayendo y la inteligencia artificial mejora la capacidad de detectar y tratar enfermedades.
La lectura también alcanza a Rovi, cuya actividad está cada vez más ligada a la fabricación de medicamentos para terceros. Si las previsiones de ARK se cumplen y la inteligencia artificial consigue reducir los costes, los tiempos y las tasas de fracaso en el desarrollo de nuevos fármacos, el número de terapias que alcancen la fase comercial podría aumentar significativamente. En ese escenario, compañías con capacidad industrial especializada podrían beneficiarse de una mayor demanda de producción. La cuestión para los inversores será si la revolución que hoy comienza en los laboratorios termina traduciéndose mañana en más volumen de fabricación para empresas como Rovi.
Por su parte, PharmaMar opera en áreas terapéuticas de alto valor añadido que encajan con algunas de las tendencias identificadas por ARK. La apuesta por tratamientos innovadores para patologías complejas es precisamente uno de los segmentos donde la firma espera una mayor creación de valor.
EL DESAFÍO PARA LOS INVERSORES
El gran interrogante para los inversores no es si todas las previsiones de ARK terminarán cumpliéndose. Es identificar qué compañías ocuparán una posición relevante en ese nuevo ecosistema.
Si la inteligencia artificial logra acelerar el descubrimiento de medicamentos y reducir drásticamente sus costes, el mercado tendrá que distinguir entre las empresas que lideran la transformación y las que simplemente intentan adaptarse a ella.