El fondo español que apostó por la cautela y acabó ganando a sus competidores
Una posición corta en bonos y el sesgo al valor europeo explican su gran rendimiento
Actualizado : 11:58
En un mercado que premia la audacia, Cartesio X lleva dos décadas demostrando que la cautela también gana. No siempre en los momentos más brillantes, pero sí cuando importa de verdad.
El fondo mixto defensivo gestionado desde Madrid por Juan Bertrán, Álvaro Martínez y Cayetano Cornet acumula una rentabilidad que deja en evidencia a casi toda su categoría: en los últimos cinco años, hasta diciembre de 2025, Cartesio X superó al 98% de sus homólogos en la categoría de asignación prudente en euros según Morningstar, que le otorga su máxima calificación de cinco estrellas y un 'Medalist Rating Silver'.
Mientras, en los últimos quince años, el porcentaje de fondos a los que bate se acerca al 95%.
LA PACIENCIA COMO VENTAJA COMPETITIVA
El secreto de Cartesio X no es un algoritmo ni una apuesta concentrada en el sector de moda. Es algo más difícil de replicar: un proceso inversor que lleva más de veinte años sin cambiar de manos. Bertrán, Martínez y Cornet llevan invirtiendo juntos desde 2004 y han alineado sus intereses con los de sus partícipes de forma directa.
Ese equipo fundador fue reforzado entre 2015 y 2017 con cuatro analistas, de los cuales tres permanecen en la firma. Ignacio Sanz e Ignacio Carvajal se convirtieron en gestores de cartera y socios en 2019, y Jorge Losa se incorporó al equipo gestor en 2024. La estabilidad del equipo es, en sí misma, una posición de inversión.
EFECTIVO COMO ARMA, NO COMO RENDICIÓN
El rasgo más singular de Cartesio X es su disposición a mantener cantidades elevadas de efectivo cuando el mercado no ofrece valor suficiente. Entre 2011 y 2021, el fondo operó con una asignación media a renta variable del 19% sobre un máximo permitido del 40%.
En junio de 2020, en plena agitación por el coronavirus, la posición en efectivo superó el 60% del patrimonio.
Una cifra que en otro contexto parecería una abdicación inversora, pero que en la práctica funcionó como pólvora seca para actuar cuando los precios lo justificaban.
"Esta posición en efectivo proporciona seguridad y una amplia reserva de liquidez, pero también limita el potencial de rentabilidad del fondo", reconoce con honestidad el experto Thomas DeFauw en su análisis. Es el precio del modelo: no participar en todos los rallies para no sufrir todas las caídas.
En 2008, 2011 y 2018 los gestores protegieron el capital mejor que sus competidores. En marzo de 2020, en cambio, la selección de valores resultó "desastrosa", según describe Morningstar, y el fondo registró su peor mes histórico. El equipo mantuvo sus posiciones. La rentabilidad terminó recuperándose.
EL GIRO DE 2022: CUANDO LA RENTA FIJA VOLVIÓ A TENER PRECIO
A lo largo de 2022 y 2023, los gestores ejecutaron un giro táctico de envergadura: incorporaron agresivamente crédito para elevar la exposición a renta fija hasta el 76% a finales de 2023, nivel que han mantenido desde entonces. Al mismo tiempo, redujeron la renta variable hasta el 12% a finales de 2025.
La apuesta no fue aleatoria: un sesgo hacia el valor europeo, los ingresos de la cartera de crédito y, sobre todo, una posición corta en bonos del Estado español a principios de 2022, antes de que comenzara el ciclo de subidas de tipos, explican en buena medida el rendimiento excepcional del último lustro. El fondo acabó situado en el percentil 2 de su categoría.
La consistencia también aparece en las cifras de largo plazo. Desde su lanzamiento, Cartesio X ha obtenido una rentabilidad anualizada del 4,2% hasta diciembre de 2025. Pero es en los últimos años donde la diferencia frente a sus competidores se hace más visible: desde 2017 acumula una ganancia total del 41,8%, más del doble que el 19,7% logrado por la media de su categoría y muy por encima del 16,8% de su índice de referencia.
UNA CARTERA MUY ALEJADA DE LAS MODAS DEL MERCADO
La composición de la cartera ayuda a entender por qué Cartesio X se ha comportado de forma tan distinta a muchos de sus competidores. Entre sus principales posiciones aparecen nombres como Enel, Stellantis, Repsol, Santander, BBVA, Prysmian, EDF, Lagardère, Unibail-Rodamco-Westfield y Abertis Infraestructuras Finance.
La fotografía es reveladora. Mientras gran parte de la industria ha concentrado su atención en las grandes tecnológicas estadounidenses y en la inteligencia artificial, los gestores de Cartesio han mantenido una clara preferencia por compañías europeas vinculadas a la energía, las infraestructuras, la banca, la industria y el crédito corporativo.
La presencia de Repsol, Enel y EDF refleja su interés por negocios con activos tangibles y capacidad de generación de caja. Las posiciones en Santander y BBVA encajan con la preferencia histórica del equipo por determinados segmentos financieros, mientras que nombres como Stellantis, Prysmian o Unibail-Rodamco-Westfield muestran su disposición a invertir en sectores cíclicos cuando consideran que las valoraciones ofrecen suficiente margen de seguridad.
Más que perseguir tendencias, la cartera parece construida alrededor de una idea sencilla: comprar activos que coticen por debajo de lo que sus gestores consideran su valor razonable. Es una filosofía poco espectacular en los años de euforia bursátil, pero que ha sido una de las claves de su rendimiento a largo plazo.
EL DILEMA DEL INVERSOR PRUDENTE
Cartesio X plantea una pregunta incómoda para el inversor que persigue rentabilidad a toda costa: ¿cuánto alfa se deja sobre la mesa por ser prudente? La respuesta del fondo es que, a largo plazo, muy poco. Pero el camino incluye periodos de rezago, meses desastrosos y posiciones en efectivo que parecen conservadurismo excesivo hasta que el mercado les da la razón.
Con la renta variable en el 12% y la renta fija en el 76%, Cartesio X no está apostando por un rally bursátil. Está apostando por que el mercado siga ofreciendo oportunidades selectivas en crédito y en compañías infravaloradas.
Puede parecer una estrategia aburrida. Pero después de dos décadas y de haber superado al 98% de sus rivales en los últimos cinco años, el aburrimiento empieza a parecer una ventaja competitiva.