La Fed basa su plan en las expectativas de inflación: "Los riesgos se inclinan al alza"

Los aranceles siguen ejerciendo presión sobre los precios

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Bolsamania | 10 nov, 2025

El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, enfrió los ánimos del mercado al poner en duda un nuevo recorte de tipos de interés en la reunión de diciembre. Según sus palabras, el banco central estudia hacer un alto en el camino para esperar nuevos datos, aunque su estrategia depende en gran medida de cómo evolucionen las expectativas de inflación entre los consumidores, para las que los analistas identifican "riesgos al alza".

"Las expectativas de inflación a largo plazo son de suma importancia para la Reserva Federal. Un desanclaje de estas expectativas no solo dificultaría el regreso de la inflación al objetivo del 2%, sino que también incumpliría el tercer mandato de la Reserva Federal de mantener 'tasas de interés moderadas a largo plazo'. Si las expectativas de inflación se acercaran al 3%, la Reserva Federal podría verse obligada a elevar su rango de tasas de política monetaria incluso en un mercado laboral débil", aseguran los analistas de Berenberg.

Por ahora, las medidas de mercado de las expectativas de inflación a largo plazo "se mantienen estables en niveles razonables", aunque, agregan estos expertos, "los riesgos se inclinan al alza", puesto que "la mayor parte de la presión inflacionista derivada de los aranceles aún está por venir".

"La disminución de la inmigración tensará el mercado laboral y contribuirá a la inflación salarial. La Reserva Federal ha recortado su tasa de política monetaria en 50 puntos básicos desde septiembre, incluso cuando el crecimiento del PIB real supera su tendencia del 1,5% y las condiciones financieras siguen siendo favorables. La injerencia política también ha debilitado la credibilidad de la Reserva Federal", destacan desde la firma germana.

En el banco alemán ven "probable que estos factores mantengan la inflación por encima del objetivo durante más tiempo, eleven las expectativas de inflación a largo plazo e impulsen al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo".

A pesar de que los efectos de los aranceles están siendo por el momento inferiores a lo previsto, los expertos siguen advirtiendo sobre los peligros de las tarifas, y en Berenberg ponen el foco en un estudio reciente de la Reserva Federal de San Francisco, que sostiene que Estados Unidos podría encontrarse en un régimen de inflación persistentemente superior al objetivo.

"Esta ha sido nuestra opinión durante más de dos años. Tras el repunte inflacionario provocado por la pandemia, el índice de precios PCE subyacente (gastos de consumo personal excluyendo alimentos y energía) aumentó a una tasa anualizada del 3% entre 2023 y agosto de 2025. Esto representa aproximadamente 140 puntos básicos por encima de la inflación PCE subyacente anualizada del período 2012-2020. Sin embargo, las expectativas de inflación a 10 años aumentaron solo en aproximadamente 40 puntos básicos desde el período de inflación inferior al objetivo (2012-2020) hasta el período 2023-2025", añaden.

No obstante, las encuestas de la Reserva Federal de Nueva York, Filadelfia y Atlanta siguen mostrando que las expectativas de inflación a largo plazo "aún no representan una amenaza para el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal, en consonancia con las medidas basadas en el mercado", aunque en este sentido "existe una excepción: la encuesta de la Universidad de Michigan, que ha monitoreado las expectativas de inflación a largo plazo desde 1979".

"En octubre, esta encuesta reveló que el consumidor medio espera que la inflación anual durante los próximos cinco a diez años promedie el 3,9%, el nivel más alto desde febrero de 1993, tras superar el 4% entre marzo y junio. La muestra de la Universidad de Michigan sobrerrepresenta a los demócratas en relación con la población y sobreestima las expectativas de inflación, pero incluso después de ajustar por este factor, las cifras siguen siendo elevadas", valoran.

SIN PRISA POR RECORTAR

En este contexto, los analistas de Danske Bank creen que la Fed "no tiene prisa por recortar" los tipos de interés, puesto que "los últimos indicadores sugieren que la economía sigue siendo sólida".

"Las inversiones están impulsadas en gran medida por la actividad relacionada con la IA, y persiste la preocupación por una posible burbuja. No obstante, los planes de inversión de las grandes tecnológicas no muestran indicios de que las inversiones en IA vayan a desacelerarse próximamente. Los indicadores del mercado laboral estadounidense han sido mixtos y siguen siendo un factor clave tanto para las perspectivas económicas como para la política de la Reserva Federal", comentan.

La Fed ya redujo los tipos en un total de 50 puntos básicos en sus dos últimas reuniones, y de cara al futuro los expertos de Danske Bank anticipan "otros tres recortes durante 2026 hasta alcanzar una tasa neutral en torno al 3%", lo que "coincide en líneas generales con las expectativas del mercado y las propias proyecciones de la Reserva Federal".

De cara al futuro, los analistas de Federated Hermes aseguran que están revisando su propia previsión de una reducción de un cuarto de punto en diciembre, "con la esperanza de que los datos del Gobierno vuelvan pronto".

"Aunque cuanto más se prolongue la situación, más dependerán los mercados de una cantidad limitada de datos obsoletos, la maquinaria financiera en sí no ha cambiado. Las funciones del Tesoro de EEUU no se ven afectadas; se están subastando nuevas deudas y no hay restricciones para operar con la Reserva Federal. Los mercados de liquidez funcionan con normalidad", señalan.

Sobre la ausencia de datos oficiales por el cierre del Gobierno, en PIMCO creen que "la Fed podría adoptar un enfoque más cauteloso en cuanto a los movimientos de los tipos de interés, a la espera de que se aclare la situación de la economía estadounidense".

"Un análisis detallado de la transcripción de la rueda de prensa del presidente de la Fed, Jerome Powell, tras la reunión de la Fed de la semana pasada sugiere que, cuanto más se prolongue el cierre, más disminuirá la probabilidad de una bajada de tipos en diciembre, y más probable será que se produzca en enero", destacan.

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