La estrategia más aburrida de la bolsa española ha creado fortunas silenciosas

El tiempo y los dividendos han convertido a Inditex o BBVA en máquinas de crear riqueza

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Bolsamania | 26 jun, 2026

Hay inversores que dedican años a buscar la próxima gran oportunidad bursátil. Otros la encontraron hace décadas y apenas tuvieron que hacer nada después. La diferencia entre unos y otros ayuda a explicar algunas de las mayores historias de creación de riqueza de la bolsa española.

En un mercado obsesionado con encontrar la siguiente acción capaz de duplicarse o con adivinar el mejor momento para comprar y vender, algunos de los mayores éxitos bursátiles han tenido un origen mucho más simple: adquirir una buena compañía, cobrar sus dividendos y dejar que el tiempo haga el resto. La historia de Inditex es probablemente el mejor ejemplo de ello.

EL DÍA QUE ZARA ENTRÓ EN LA BOLSA

El 23 de mayo de 2001, Inditex debutó en bolsa colocando el 26% de su capital a un precio de 14,70 euros por acción. Más de 141 millones de títulos comenzaron a cotizar en una jornada marcada por el entusiasmo de los inversores hacia el fenómeno Zara.

El estreno no decepcionó. Las acciones cerraron aquella primera sesión con una subida cercana al 22%, mientras Amancio Ortega seguía los acontecimientos a distancia. Fiel a su carácter reservado, ni siquiera acudió al acto de salida a bolsa. Fue su entonces consejero delegado, José María Castellano, quien le mantuvo informado por teléfono de la evolución de la jornada.

Quien compró acciones aquel día y todavía las conserva no solo ha visto cómo el precio de los títulos se multiplicaba hasta superar los 50 euros en la actualidad. También ha cobrado más de dos décadas de dividendos.

Sumando únicamente los dividendos percibidos, ese accionista ya ha recuperado más del 40% de la inversión original realizada en 2001.

Y ese dato tiene una particularidad importante. No incluye la enorme revalorización acumulada por la acción durante estos años. Refleja únicamente el dinero recibido vía dividendos respecto al precio pagado inicialmente.

CUANDO INDITEX SUPERÓ A TELEFÓNICA

La trayectoria bursátil de Inditex estuvo lejos de ser una línea recta. Como cualquier gran compañía cotizada, atravesó periodos de aceleración y etapas de consolidación. Sin embargo, hubo momentos que marcaron un antes y un después en la historia del mercado español.

Uno de ellos llegó en 2012, cuando el grupo gallego superó a Telefónica en capitalización bursátil y se convirtió en la empresa más valiosa de la bolsa española, con una valoración superior a los 43.000 millones de euros.

Tres años después alcanzó sus máximos históricos en torno a los 33,50 euros por acción y superó por primera vez los 100.000 millones de euros de capitalización. Ese mismo ejercicio, Amancio Ortega llegó a ocupar el primer puesto de la lista de grandes fortunas elaborada por Forbes, con un patrimonio cercano a los 80.000 millones de euros.

NO ES UN CASO AISLADO

Aunque Inditex es el ejemplo más conocido, no es el único. El mercado español ofrece otros casos donde la combinación de tiempo, dividendos y paciencia ha generado resultados extraordinarios.

Los accionistas de BBVA que compraron títulos en 2012, cuando la acción se movía entre los 4 y los 5 euros, reciben actualmente una rentabilidad por dividendo anual equivalente a entre el 12% y el 15% de aquella inversión inicial. Además, la retribución acumulada al accionista supera ya el 200% del precio de compra original.

Bankinter presenta una situación similar. Tanto quienes compraron acciones hace dos décadas a 8,20 euros como quienes lo hicieron en 2020, antes de la pandemia, a unos 6,50 euros, disfrutan hoy de rentabilidades por dividendo de doble dígito sobre el capital invertido.

También destaca Fluidra. La compañía salió a bolsa en febrero de 2015 a 5,25 euros por acción, tras completar una profunda reestructuración financiera y operativa. Los accionistas que participaron en aquella colocación cobran actualmente una rentabilidad por dividendo equivalente al 20% de su inversión original.

EL ACTIVO MÁS ESCASO DEL MERCADO

Lo llamativo de estas historias es que ninguna depende de haber comprado en el mínimo absoluto ni de haber vendido en el momento perfecto. Tampoco de una habilidad especial para anticipar los movimientos del mercado. Dependen de algo mucho menos emocionante: mantenerse invertido mientras el negocio sigue creciendo, generando caja y repartiendo dividendos.

Es la antítesis del trading. Sin embargo, los números sugieren que ha sido una de las fórmulas más eficaces para crear riqueza en el mercado español.

La pregunta que dejan estos casos no es qué acción comprar hoy para repetir la hazaña. La pregunta es otra mucho más incómoda: ¿cuántos inversores serían capaces de no tocarla durante los próximos veinte años?

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