Economía.- España mantiene un uso del efectivo superior a la eurozona, pero afronta un riesgo alto de exclusión
Denaria celebra el impulso a la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero, pero denuncia que 435.000 personas en España siguen sin acceso al dinero físico
MADRID, 27 (EUROPA PRESS)
España mantiene un uso del efectivo superior a la media de la zona euro, pero afronta un riesgo elevado de exclusión monetaria, según la primera edición del Índice de Salud del Efectivo en Europa (CHIE), elaborado por Denaria Europe, para evaluar la situación del dinero en efectivo en los países de la unión monetaria.
El estudio sitúa a España en una posición intermedia dentro de Europa. En concreto, el efectivo representa el 57% de las transacciones en el punto de venta, un porcentaje superior a la media de la eurozona, y el país dispone de una buena infraestructura de cajeros automáticos.
Sin embargo, el Termómetro de Aceptación del Efectivo (CAT) clasifica a España en nivel 'ámbar', con una puntuación de 66,4 sobre 100, lo que refleja que la aceptación del efectivo presenta riesgos y requiere "seguimiento", tal y como ha acreditado la entidad.
Además, el Índice de Riesgo de Exclusión Monetaria (MERI) otorga a España una puntuación de 57,3, considerada elevada. Este indicador no mide el uso del efectivo, sino la vulnerabilidad de la población ante una eventual reducción de la infraestructura de acceso al dinero en metálico, teniendo en cuenta factores como el envejecimiento de la población, el riesgo de pobreza, la cobertura de cajeros automáticos y la presión sobre el ecosistema del efectivo.
A la vista de estos resultados, Denaria Europe considera que España constituye un país prioritario para su agenda de trabajo orientada a garantizar el acceso y la aceptación del efectivo.
En el conjunto de la eurozona, Austria lidera la clasificación con un índice de salud del efectivo de 88,7 puntos sobre 100, gracias a su elevada densidad de cajeros y al amplio uso del dinero en efectivo. En el extremo opuesto se sitúan Países Bajos (27,4), Bélgica (29,7) y Finlandia (33,1), que registran las peores puntuaciones y son los únicos países clasificados en zona roja en el termómetro de aceptación.
El estudio también concluye que los países más avanzados en la digitalización de los pagos son, en muchos casos, los que presentan un mayor riesgo de exclusión para determinados colectivos. Así, Finlandia y Países Bajos muestran niveles elevados en el MERI, mientras que los países bálticos encabezan la clasificación de riesgo debido a la combinación de altas tasas de pobreza y una población envejecida.
APOYO A LA CREACIÓN DE LA AUTORIDAD DE DEFENSA DEL CLIENTE FINANCIERO
Por otro lado, Denaria ha valorado positivamente la reciente decisión adoptada por el Foro de Seguimiento de la Inclusión Financiera de impulsar la figura de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero, al considerar que refuerza la posición que la asociación viene defendiendo desde su creación.
En este sentido, ha asegurado que, año tras año, constata a través de su canal de denuncias y de la actividad de sus asociaciones que la inclusión financiera y la atención a los colectivos más vulnerables siguen siendo "un asunto no resuelto" en España.
Además, la organización ha censurado, en cuanto al uso del efectivo, que no siempre se puede pagar con este, dada la negativa de determinadas empresas e instituciones.
"Siguen produciéndose episodios de rechazo del efectivo tanto en la Administración Pública como en el sector privado, en vulneración del derecho a pagar con dinero de curso legal. El canal habilitado para recoger estas incidencias acumula ya 504 comunicaciones en sus tres primeros años de vida", han precisado desde la asociación.
Respecto al acceso, Denaria ha subrayado que el efectivo continúa "lejos" de estar garantizado para buena parte de los colectivos sociales, con diferencias por edad y territorio "muy marcadas", como refleja el informe de inclusión financiera del Banco de España.
Así, han recordado que el dinero físico sigue siendo el principal medio de pago para el 79% de las personas mayores de 64 años y gana peso en el entorno rural, puesto que en los municipios de menos de 5.000 habitantes su uso ha pasado del 65% en 2023 al 72% en 2025.
Además, la organización ha criticado que cerca de medio millón de personas (435.000, el 0,9% de la población) sigue sin acceso, en un contexto en el que el cajero automático es, con diferencia, el canal más habitual (79%), muy por encima de la ventanilla bancaria (8,4%).
En consecuencia, la plataforma reclama que la atención presencial por parte de personas se garantice como un "estándar mínimo" de servicio en establecimientos, y que la extensión de dispositivos desatendidos, canales exclusivamente digitales o máquinas de autoservicio no se traduzca en "una barrera de aceptación, especialmente para los colectivos más vulnerables".