¿Dónde y cómo invertir durante la crisis de Irán? Esto opina Morgan Stanley
"El riesgo geopolítico se está convirtiendo en un elemento persistente del contexto, no solo episódico"
Actualizado : 12:11
El conflicto en Oriente Medio no solo no está cerca de su final, sino que no hace más que escalar. Estados Unidos, Irán e Israel intercambian ataques tras la ofensiva que acabó con la vida del líder supremo iraní, Alí Jameneí, sumiendo a la economía mundial en la incertidumbre y disparando los precios del petróleo.
Y es que el temor a los efectos derivados del aumento de la energía, como un menor recorte de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed), tiene a los mercados en ascuas en un momento en que la inflación aún no había retrocedido por completo en muchas economías desarrolladas.
"Esto, a su vez, está generando un giro más restrictivo en las expectativas sobre los bancos centrales, presionando a la baja los precios de los bonos soberanos y al alza sus rendimientos. Cuanto más suban los precios de la energía —y cuanto más tiempo permanezcan elevados— mayores serán las consecuencias para el crecimiento global", resume Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank.
¿CÓMO NAVEGAR ESTAS AGUAS?
En este contexto, los analistas de Morgan Stanley creen que los inversores deben vigilar siete aspectos clave mientras dure el conflicto, a pesar de que históricamente los mercados "tienden a registrar ganancias durante tiempos de guerra". Entre ellos la firma neoyorquina destaca los "incrementos de dos dígitos" durante ambas guerras del Golfo, tres y seis meses después del inicio de las hostilidades, liderados por el sector defensa.
Precisamente, la extensión del conflicto es el primer factor clave a tener en cuenta, ya que podría aumentar la volatilidad económica y del mercado si no se resuelve rápidamente. El presidente estadounidense Donald Trump ha indicado que los ataques podrían durar entre cuatro y cinco semanas. Un episodio corto y contenido puede limitar los efectos económicos. Sin embargo, un conflicto de más de unas pocas semanas aumenta la probabilidad de presión económica sostenida debido a precios más altos del petróleo, mayor inflación y condiciones financieras menos ciertas.
"Los mercados pueden tolerar la incertidumbre por ahora, pero la incertidumbre prolongada será más difícil de ignorar", dijo Monica Guerra, jefa de Política de EEUU de Morgan Stanley Wealth Management.
En segundo lugar, la firma estadounidense recomienda estar atentos a cualquier novedad sobre el estrecho de Ormuz. Esta vía marítima, por la que circula un 20% del suministro mundial de petróleo y buena parte del de gas, permanece cerrada desde prácticamente el inicio de las hostilidades por parte de la Guardia Revolucionaria iraní.
Morgan Stanley recuerda que Teherán puede usar esta vía, que define como "el punto de estrangulamiento petrolero más crítico del mundo", como una "palanca estratégica" para responder a coacciones tanto de Washington y Tel Aviv. Los últimos acontecimientos, además, sugieren que Irán no está dispuesto a negociar con Estados Unidos, por lo que, por ahora, las tensiones parecen destinadas a continuar. Algunos analistas ya prevén que los precios del petróleo superen la marca de los 100 dólares por barril.
"Desde una perspectiva a largo plazo, los inversores deben recordar que el riesgo geopolítico se está convirtiendo en un elemento persistente del contexto, no solo episódico. Los inversores podrían necesitar contemplar un mundo donde los bloques regionales y la competencia estratégica guían los mercados, las primas de riesgo y la asignación de activos", subraya la entidad norteamericana.
A este respecto, la firma norteamericana recuerda que los eventos de este calado en el mercado petrolero pueden elevar la inflación rápidamente. Según cálculos de Morgan Stanley Research, un aumento del 10% en los precios del petróleo debido a un shock de suministro podría incrementar los precios al consumidor en EEUU en aproximadamente 0,35 % durante los próximos tres meses. Cuanto más tiempo se mantengan los precios altos, más significativa será la subida de la inflación.
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"Un fortalecimiento del dólar estadounidense podría compensar parte de la presión inflacionaria, ya que la inestabilidad geopolítica puede llevar a los inversionistas globales hacia el dólar como refugio seguro. Aun así, especialmente en un conflicto prolongado, los riesgos de aumento en los precios al consumidor persisten", apuntan.
Relacionado con esto, estos expertos destacan que los costes energéticos más altos pueden afectar a los consumidores con retraso. Inicialmente, los hogares pueden recurrir a sus ahorros, lo que sostiene el gasto nominal agregado en un primer momento, pero tarde o temprano acaba notándose en la inflación.
"Nuestro análisis muestra que el consumo real comienza a disminuir entre dos y tres meses después del shock de precios y puede permanecer deprimido durante otros cinco a seis meses", señala Sarah Wolfe, Estratega Temática y Macroeconómica, Morgan Stanley Wealth Management. "La magnitud del impacto depende de la duración y persistencia de los precios más altos de la energía".
Otros expertos, en cambio, no son tan negativos. RBC destaca que los costes de transporte representan aproximadamente un 8% de los gastos no discrecionales y los costes de servicios públicos, en torno a un 15%, según su análisis de flujo de caja de hogares en Reino Unido, comparado con costes relacionados con vivienda (superiores al 40%). "Sin embargo, los precios en gasolineras suelen estar muy presentes en la mente de los consumidores cuando piensan en inflación y presiones sobre el coste de vida", agrega la firma canadiense.
En quinto lugar, Morgan Stanley recuerda que este año habrá elecciones de medio mandato en Estados Unidos en un contexto en el que la inflación se ha vuelto una cuestión "prioritaria" para el votante estadounidense. Una encuesta reciente de 'Reuters' e 'Ipsos' reportó apenas un 27% de aprobación para los ataques estadounidenses contra Irán, lo que, sumada a los bajos ratios de aprobación de Trump, complican las perspectivas electorales del Partido Republicano.
"Un conflicto corto y contenido podría hacer que el descontento público desaparezca rápidamente. Sin embargo, un episodio más largo podría mantener la atención política centrada en la presión sobre el coste de vida", señala la firma estadounidense.
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En caso de que este sea el caso y de que haya un shock energético, estos expertos creen que la Reserva Federal (Fed) "probablemente" evitará movimientos "grandes y repentinos" de las tasas de interés en favor de pausas o, en el mejor de los casos, recortes más moderados. Desde ING advierten de que el mercado ya ha empezado a ajustar expectativas en este frente.
Asimismo, Morgan Stanley señala que la participación activa de EEUU en el conflicto podría obligar a Washington a aumentar el gasto en defensa. A principio de año, Trump prometió que aumentaría el presupuesto en defensa hasta los 1,5 billones de dólares, un incremento del 50% que llevaría el gasto militar hasta niveles no vistos desde la Guerra de Correa. No obstante, este fuerte aumento del gasto añadiría más presión a la ya elevada deuda y déficits del gobierno estadounidense.
Esto, explica Morgan Stanley, ejercería presión al alza sobre las primas de los bonos del Tesoro, es decir, el rendimiento adicional que los inversionistas exigen por mantener deuda estadounidense cuando las perspectivas fiscales son más desafiantes. Rendimientos más altos a largo plazo suelen afectar la valoración de las acciones y presionar los bonos de larga duración, que pueden mostrar mayor volatilidad.
"En 2026, considere aumentar la exposición a temas como defensa, seguridad, aeroespacial y resiliencia industrial, donde el gasto gubernamental puede impulsar la demanda durante varios años", concluyen estos expertos.