"La normalización del tráfico energético a través de Ormuz ya no es el escenario base"
Los estrategas de Rabobank cambian sus proyecciones ante el "colapso" del acuerdo EEUU-Irán
Actualizado : 11:37
El recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio está provocando un auténtico terremoto en los mercados. Cuando ya se daba todo por encauzado, tras la firma del memorándum de entendimiento entre EEUU e Irán que iba a permitir negociar para lograr un acuerdo de paz definitivo, la situación ha saltado por los aires tras la batería de ataques cruzados que se ha producido en los últimos días. La incertidumbre es máxima, y eso ha obligado a los analistas a recalibrar sus previsiones sobre el conflicto.
Entre ellos los de Rabobank, que acaban de cambiar las proyecciones de su escenario base. "El colapso del Memorando de Entendimiento (MoU) entre Estados Unidos e Irán significa que la normalización del tráfico energético a través del estrecho de Ormuz ya no es el escenario principal", dicen en un reciente informe.
En su lugar, asumen ahora que EEUU "mantendrá operativo el estrecho mediante protección militar y apoyo regional, permitiendo que los flujos energéticos continúen, aunque con mayores costes y un riesgo geopolítico persistente".
Según explican, el MoU "se ha derrumbado antes de lo que esperábamos y, con él, cualquier expectativa de mercado de que los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz pudieran normalizarse de forma sencilla".
"Siempre hemos advertido que cualquier normalización dependía de un camino mucho más claro y convincente hacia la paz y que, en cualquier caso, ese proceso requeriría tiempo", añaden estos expertos, que indican que el colapso del acuerdo debido a las disputas sobre el control y los peajes del estrecho "ha reforzado la idea de que las tensiones persistirán".
Y es que, señalan, "la atención inmediata ha pasado de la diplomacia al control físico de Ormuz".
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Por eso Estados Unidos ha anunciado que utilizará fuerza militar, escoltas navales y apoyo de socios regionales para mantener la libertad de navegación y garantizar la continuidad de los flujos energéticos. "Los precedentes históricos sugieren que volúmenes significativos de petróleo pueden seguir transitando el estrecho bajo protección militar, aunque con costes más elevados", apuntan los analistas de Rabobank.
Consideran, además, que la reacción inicialmente "moderada" del mercado petrolero ante la reanudación de los combates en el Golfo Pérsico "sugiere que el choque de oferta puede ser contenido, al menos temporalmente".
"Aun así, el mercado refleja cierta confianza en que los inventarios existentes, unas importaciones chinas de petróleo moderadas, rutas alternativas de suministro y cierta destrucción de demanda puedan compensar los riesgos de suministro a corto plazo", remarcan.
Señalan, asimismo, que aunque esto ha generado una "cierta complacencia geopolítica", no creen que sea sostenible a largo plazo. En su opinión, "el riesgo sigue siendo mucho mayor para el GNL y los productos refinados, ya que existen menos fuentes alternativas de suministro".
¿QUÉ PASARÁ CON EL PETRÓLEO?
De momento, los analistas de Rabobank mantienen prácticamente sin cambios sus previsiones para el Brent, ya que creen que el mercado del crudo "sigue mostrando una relativa resiliencia". Según explican, han decidido esperar tres acontecimientos clave antes de modificar de forma significativa sus proyecciones actuales, que contemplan un precio medio del Brent de 80 dólares por barril durante el tercer trimestre de 2026 y de 78 dólares durante el cuarto trimestre.
¿Cuáles son esos acontecimientos? En primer lugar, esperar a ver cuándo volverá China a aumentar sus importaciones. En segundo lugar, quieren comprobar si se ampliarán las liberaciones de reservas estratégicas de petróleo (SPR), y es que la Agencia Internacional de la Energía coordinó una liberación de emergencia de aproximadamente 400 millones de barriles (3 millones diarios), que finalizará a mediados de julio.
Por último, comprobar la eficacia que tendrá el nuevo 'cierre' del estrecho, dado que Estados Unidos afirma que garantizará el paso de los buques.
"Estimamos que más de 1.000 millones de barriles han sido retirados de los inventarios desde que comenzó el cierre. Las existencias seguirán disminuyendo durante el verano porque el mundo continúa perdiendo capacidad de refinación en la región del Golfo", comentan estos expertos.
Además, señalan que los productos refinados "parecen cada vez más vulnerables a fuertes repuntes de precios debido a las interrupciones de la capacidad de refinación en el Golfo, la limitada capacidad de conversión y la reducción de las exportaciones rusas de combustibles, factores que están tensionando el equilibrio de los destilados medios".
Tal y como apuntan, los destilados medios -especialmente los destilados medios como el diésel, el gasóleo, el combustible de aviación (queroseno) y el gasóleo marino utilizado en los combustibles para buques- se enfrentan a una limitación principal que no es la disponibilidad de crudo, sino la capacidad de refinación y conversión.
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"La reapertura del estrecho añade barriles de petróleo, pero no añade unidades de hidrocracking ni revierte la pérdida estructural de capacidad de producción de destilados que desapareció en Estados Unidos y Europa desde 2019. Por ello, los márgenes del diésel, del combustible de aviación y de los combustibles marinos pueden mantenerse elevados incluso si los precios del Brent y del WTI se suavizan", explican estos expertos.
Y "si los precios del petróleo siguen subiendo y se producen nuevas interrupciones en los flujos procedentes del Golfo, el problema de los productos refinados se agravará aún más", advierten. Sin olvidar que además de estas nuevas perturbaciones en Ormuz, "el riesgo de mercado se ve amplificado por la caída de las exportaciones rusas de combustibles tras los ataques ucranianos contra refinerías".
"Durante las últimas semanas, los ataques han reducido la actividad de refinación rusa a su nivel más bajo en más de 21 años, agravando la escasez interna de combustibles y endureciendo aún más el mercado mundial de productos refinados", apuntan desde Rabobank.
Como consecuencia, "las exportaciones rusas son actualmente 1,4 millones de barriles diarios inferiores a las del verano pasado y Rusia ha prohibido la mayor parte de las exportaciones de diésel durante julio, además de las restricciones impuestas anteriormente a la gasolina y al combustible de aviación", concluyen.