Las divisas en el segundo semestre de 2015: ¿qué rumbo tomará la Fed?

Si la Fed finaliza este año con una tasa cercana al 1%, allí ya habrá motivos para que las monedas rivales al dólar comiencen a derretirse

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Bolsamania | 29 jul, 2015

TRADER COLLEGE. Luego de un agitado primer semestre, la segunda parte de 2015 aparece con un centro de atención ineludible, como lo son los pasos que, en materia de tipos de interés, pueda tomar la Reserva Federal.

Desde mediados de 2014, el dólar se fortaleció decisivamente ante las monedas principales, encabezadas por el euro, el yen y en menor medida la libra Esterlina. El franco suizo, que generó un descalabro a mediados de enero con la revaluación dispuesta por el Banco Nacional de Suiza, mostró durante estos meses un comportamiento similar al del euro, aunque se mantuvo más firme que este.

El segundo semestre se inicia entonces con una fuerte expectativa por la reunión de política monetaria de septiembre, en la que muchos especulan puede haber movimientos de tipos de interés. ¿Qué podría suceder en esta circunstancia? Si el aumento es mínimo, de 0,25 a 0,50%, el dólar puede moverse a la baja en primera instancia, dado que desde diciembre de 2008 se mantienen en los mínimos antes mencionados, y prácticamente no generaría cambios de importancia una jugada de este tipo.

Por encima de dichas cifras, el dólar acelerará a su favor. Por eso, los dichos de la presidente Yellen toman cada día mayor vigencia: lo que importa no es tanto cuanto se mueva la tasa, sino con que perioricidad. De allí es que no serán tanto los números, sino los comunicados de política monetaria lo que haya que seguir con mayor atención.

Si la Fed finaliza este año con una tasa cercana al 1%, allí ya habrá motivos para que las monedas rivales al dólar comiencen a derretirse

Si la Fed finaliza este año con una tasa cercana al 1%, allí ya habrá motivos para que las monedas rivales al dólar comiencen a derretirse. Con la tasa del Banco Central Europeo en cero y sin perspectiva de aumento, y con un plan de estímulo que asciende a 60 mil millones de euros mensuales que se colocan en el circuito económico, creemos que, luego de una recuperación que podría llevarlo a la zona de 1,15/1,16, la divisa única perderá terreno velozmente, con un soporte de importancia que es el mínimo anual hasta el momento, 1,0460. Vulnerado el mismo, la paridad 1 a 1 con el dólar aparecerá rápidamente en el horizonte, y creemos que antes de fin de año podría visitar dicho nivel.

LIBRA ESTERLINA

La libra Esterlina ha venido haciendo frente al dólar en los últimos meses, con cifras macro provenientes de Reino Unido que mostraron una cierta solidez de la economía británica. Incluso, el Gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, dejó saber que la institución podría incrementar sus tipos de interés antes de fin de año, por lo que podríamos ver una libra algo más débil por la fortaleza del dólar, pero no mucho más abajo de 1,50. En todo caso, 1,48 aparece como un precio que no le quedaría mal a la libra para los próximos meses, previo paso por 1,58, que en nuestra opinión podría tocar antes de septiembre.

YEN

En cuanto al yen, parece haber caído lo suficiente en los primeros meses del año. El Banco de Japón intervino fuerte en octubre pasado, y la moneda local lo sintió, llegando a mínimos de 8 años. Pero, contra el gusto del propio BoJ, el yen se convirtió nuevamente en activo de refugio cuando la crisis de Grecia y la explosión de la burbuja bursátil en China hicieron mella en el ánimo de los mercados, por lo que su precio volvió a tomar algo de fuerza. Al igual que con el comportamiento que esperamos de las divisas europeas, entendemos que el yen podría regresar a la zona de 120/121, para caer cuando la Fed mueva sus tipos de interés.

MATERIAS PRIMAS Y LOS EMERGENTES

Pero más allá de lo que suceda con las divisas líderes, la cuestión pasa por el precio de las materias primas y su efecto sobre las monedas de los países emergentes. Con la economía china en desaceleración, con sus mercados bursátiles en ebullición, y una probable caída de la demanda, los precios del cobre, la soja, y por varios motivos del petróleo, impactarán de lleno en las economías de Latinoamérica, con la consecuente devaluación de sus monedas.

Algo de esto ya viene sucediendo: el peso mexicano en mínimos históricos, con una proyección de 16,45/50 antes de recuperar algo de terreno, el real brasileño que puede acercarse a 4, y mínimos de varios años del peso chileno y peso colombiano.

Ninguna de estas monedas lucirá atractiva para invertir en la segunda parte del año. Si el dólar, como creemos, acelera su marcha en el último trimestre, los valores mencionados podrían ser ampliamente superados.

En la devaluación del peso puede estar una de las claves de las economías emergentes

Por cuestiones políticas, además, el peso argentino sentirá la presión de una emisión sin precedentes, que trata de cubrir el déficit fiscal que sufre Argentina de varios años a la fecha. En la devaluación del peso puede estar una de las claves de las economías emergentes: así como la Bolsa de China explotó con índices que crecieron más de un 150% sin que las bolsas líderes lo hicieran más que en algunos puntos, el peso argentino se revalúa en términos reales (en Argentina hay un 30/35% de inflación anual), frente a la devaluación de las monedas de los países de la región. Una verdadera burbuja que puede terminar en hiperinflación, y que puede afectar también a los países vecinos.

Decíamos antes que el petróleo, por diversos motivos, también está dando signos de debilidad. Luego de caer durante dos trimestres consecutivos, logró superar los 60 dólares, aunque no pudo consolidarse sobre dicho nivel, e inicia un segundo semestre con perspectivas bajistas. La previsión para el último trimestre del año la tenemos en el orden de los 35 dólares, precio que ya tocó en plena crisis financiera en 2009, cuando se desplomó desde sus máximos históricos de 147 dólares de 2007.

Si bien no hay coincidencia entre los analistas del motivo por el cual el petróleo ha caído tanto, la fortaleza del dólar asoma como la principal causa; no por casualidad, la moneda norteamericana comenzó su rally en forma simultánea ante las divisas principales y ante las materias primas.

¿Y LA BOLSA?

La Bolsa de Nueva York, en tanto, parece disfrutar los últimos meses de un rally que se extiende desde marzo de 2009. Cuando la Fed comience a mover sus tasas, las acciones no tendrán mucho margen de maniobra, y comenzarán a perder posiciones rápidamente. Si no es superada la marca de 18350 puntos, máximo histórico, el índice Dow Jones podría comenzar a perder fuerza para llegar en la última parte del año a la zona de 15500 puntos.

Como se ve, más allá de las propias variables que ofrece cada país, las monedas, las materias primas, las acciones, y cualquier activo que se cotice en el mundo, el destino de todos ellos depende de la decisión de la Fed; a prestar atención entonces a sus acciones, sobre todo desde septiembre en adelante.

Adrian Aquaro

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