Los Hain y los Simonovski: las dos familias con las que Volvo experimenta ya la conducción autónoma

El fabricante espera añadir tres familias más durante este año, llegando a las 100 para 2021

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Bolsamania | 25 feb, 2018

Volvo ha comenzado a experimentar su ambicioso proyecto de la conducción autónoma con personas. En concreto, dos familias han empezado a utilizar el modelo XC90 en Gotemburgo bajo el control y monitoreo del fabricante sueco. Volvo asegura que tres familias más se unirán al examen durante los próximos meses, con unas previsiones de contar ya con 100 voluntarios para 2021.

Durante esta etapa inicial del experimento 'Drive Me', el XC90 ofrece un nivel 2 de independencia, el mismo que cualquier otro coche 'autónomo' que ya se puede adquirir actualmente en Europa o Estados Unidos. La diferencia es que los modelos en manos de ambas familias, los Hain y los Simonovski, se encuentran repletos de cámaras y sensores que controlan en todo momento tanto el comportamiento del vehículo, como las reacciones de los miemos que contiene en su interior.

"Esperamos aprender mucho vinculando a estas familias al estudio, con cuyas experiencias moldearemos el desarrollo de nuestra tecnología autónoma de conducción, de acuerdo con el objetivo de ofrecer en 2021 un coche totalmente autónomo", Henrik Green

"Drive Me es un importante proyecto para Volvo. Esperamos aprender mucho vinculando a estas familias al estudio, con cuyas experiencias moldearemos el desarrollo de nuestra tecnología autónoma de conducción, de acuerdo con el objetivo de ofrecer en 2021 un coche totalmente autónomo", apuntaba Henrik Green, vicepresidente de I+D de la compañía durante el anuncio.

El conductor debe mantener por ahora en todo momento las manos sobre el volante, prestando un alto nivel de atención a la trazada que mantiene el vehículo. Sin embargo, el fabricante sueco asegura que con la valiosa información que obtendrán de este este estudio, pronto alcanzarán el nivel 4 de autonomía, en el que el conductor no debe prestar un nivel de atención mayor del que presta al montar en el autobús o en un taxi. De hecho, Volvo espera poder comercializar vehículos de esta naturaleza a particulares en todo el mundo en apenas tres años.

"Durante el proceso, algunas preguntas que pensábamos difíciles de responder se han respondido muy rápidamente, mientras que en otras áreas estamos encontrando más dificultades de las esperadas", apuntaba Marcus Rothoff, director del proyecto.

En particular, su alianza con Uber para el desarrollo del "robotaxi" consiguió una concesión estatal para probar sus vehículos en Pittsburg en diciembre de 2016. Sin embargo, no tardó en perder ese privilegio tras la grabación de las cámaras de tráfico de uno de sus vehículos saltándose un semáforo, poniendo en peligro a los peatones que se encontraban en disposición de cruzar en esos momentos. La compañía estadounidense culpó entonces al conductor que se encotraba en ese momento a los mandos del vehículo para su vigilancia. No obstante, el castigo fue firme, prohibiendo la circulación de los taxis autónomos hasta la presentación de mejores garantías para la seguridad.

A través de la alianza, Uber se encuentra desarrollando el hardware, mientras que Volvo se encarga del diseño del software mediante una 'joint venture' bautizada como 'Zenuity' con la proveedora de sistemas de seguridad Autoliv.

UBER VA EN SERIO

En todo este proceso, Uber es uno de los jugadores más activos. La compañía estadounidense ha apostado fuerte por la conducción autónoma como el futuro del sector. Actualmente, el mayor problema de Uber es su relación con el capital humano de la empresa, con procesos abiertos en todo el mundo fruto de las dudas que existen en cuanto a su regulación en el mercado y la relación que poseen los conductores con la firma. Una implementación efectiva del sistema de conducción autónomo acabaría con todo esto.

Su acuerdo 'no exclusivo' con Volvo significó el traspaso de 24.000 vehículos suecos el pasado noviembre en favor de Uber a cambio de 1.000 millones de euros. El fabricante sueco está obligado a reemplazar esta flota por cada modelo nuevo que lance al mercado, según apuntan desde Reuters.

El acuerdo 'no exclusivo' de Uber con Volvo significó el traspaso de 24.000 vehículos suecos el pasado noviembre por un valor de 1.000 millones

Sin embargo, Uber no se cierra únicamente a esta colaboración. Actualmente también negocia con Chrysler y su modelo Pacífica, que Google ya está utilizando en su propio proyecto de conducción autónoma 'Waymo'.

Relación con el gigante tecnológico que no se encuentra en el mejor momento, tras la demanda impuesta a principios de 2017 por Waymo a Uber en base a acusaciones de robo de secretos comerciales para el desarrollo de su propia tecnología. Tras meses de negociaciones, el desenlace se produjo a principios de febrero, cuando Uber accedió al pago del 0,34% de su capital, unos 245 millones de dólares.

LA CIUDAD FANTASMA DE ALMONO

Tras los problemas experimentados en los test de Uber en ciudades como Pittsburg, la compañía estadounidense ha preferido cortar por lo sano y construir su propia ciudad, Almono, para realizar los exámenes. Esta 'ciudad fantasma', situada al oeste de Pensilvania, presenta rotondas, coches falsos y maniquíes que pasean por calles de su barrio. Incluso grandes contenedores simulan edificios, entrenando a los coches para operar cuando su ángulo de visión es más reducido.

La intención de Uber es que su ciudad se extienda hasta los 1,2 kilómetros cuadrados en el futuro. Todo un mundo para poder simular y analizar las situaciones que pudieran ocurrir durante un viaje regular, alrededor de cualquier urbe global.

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