La cartera de Trump al descubierto: así invierte el presidente de Estados Unidos
Nvidia, Tesla y Apple lideran una cartera donde Boeing emerge como una de las grandes apuestas
¿Qué compra el hombre más poderoso del mundo cuando invierte su dinero? La pregunta siempre despierta interés entre los inversores, pero un documento hecho público recientemente ha permitido responderla con bastante precisión.
Tras conocerse las operaciones realizadas por Donald Trump durante el primer trimestre de 2026 (más de 3.700 movimientos en total), ha salido a la luz una radiografía de sus principales posiciones bursátiles que revela una clara preferencia por las grandes compañías estadounidenses y que deja una sorpresa entre sus mayores apuestas: Boeing.
Más allá del atractivo mediático de conocer la cartera del presidente de Estados Unidos, el informe elaborado por Eduardo Faus, analista técnico de Renta 4, invita a plantearse una cuestión más interesante: ¿están justificadas esas inversiones desde el punto de vista del mercado?
UNA CARTERA DOMINADA POR LOS GIGANTES DE WALL STREET
La distribución aproximada de la cartera muestra una concentración en algunos de los nombres más conocidos de la bolsa estadounidense. Nvidia figura como la mayor posición, con un peso cercano al 10%, seguida de Tesla (9%) y Apple (8,5%).
También destacan Boeing (7,5%), ExxonMobil (7%), JPMorgan Chase (6,5%), Palantir (6%), Dell Technologies (5,5%), Intel, Goldman Sachs y BlackRock (5%), además de Qualcomm, Micron, Visa y Mastercard.
La composición refleja una exposición significativa a tecnología, defensa, banca y energía, aunque el informe de Renta 4 centra su atención en una compañía concreta que, según su análisis, podría encontrarse en un momento especialmente relevante desde el punto de vista bursátil.
BOEING, LA APUESTA QUE MÁS LLAMA LA ATENCIÓN
Entre las operaciones comunicadas figura la compra de acciones de Boeing por un importe situado entre 1 y 5 millones de dólares. Esa inversión convierte al fabricante aeronáutico en una de las mayores posiciones de la cartera de Trump.
Para Eduardo Faus, sin embargo, el interés de Boeing va mucho más allá de quién sea uno de sus accionistas. El experto considera que la compañía reúne una combinación de factores que merece atención tanto desde el punto de vista operativo como técnico.
"Boeing merece un análisis desde el punto de vista técnico", señala el informe antes de desarrollar los argumentos que sustentan esa visión.
UNA RECUPERACIÓN QUE EMPIEZA A TOMAR FORMA
El fabricante estadounidense llega después de atravesar una de las etapas más difíciles de su historia reciente. La crisis del 737 MAX entre 2018 y 2019, unida a los problemas de calidad registrados posteriormente, provocó pérdidas continuadas y un flujo de caja libre persistentemente negativo. Aunque en 2025 volvió a obtener beneficios netos, el informe recuerda que gran parte de ellos procedían de una operación extraordinaria de venta de activos.
El cambio comenzó con la llegada de Kelly Ortberg como consejero delegado en agosto de 2024. Según destaca Eduardo Faus, la nueva dirección ha priorizado la seguridad y la calidad frente a la velocidad de producción, al tiempo que la estabilización del programa 737 y una cartera récord de más de 6.100 aviones comerciales permiten contemplar un escenario de normalización operativa.
El analista añade otro elemento que considera determinante: para 2026 se espera, por primera vez de forma sostenible desde antes de la crisis del MAX, un flujo de caja libre positivo, circunstancia que, en su opinión, podría marcar el inicio de una recuperación estructural.
EL GRÁFICO TAMBIÉN EMPIEZA A CAMBIAR
La lectura técnica acompaña esa mejora de los fundamentales. Boeing acumula siete años cotizando por debajo de los máximos alcanzados en 2019 y ha construido una amplia base de consolidación, con un soporte relevante en torno a los 129 dólares.
Según Faus, los indicadores trimestrales "inician una fase alcista en una situación de compresión", un comportamiento que invita a pensar en un proceso de tendencia alcista sostenida a largo plazo. No obstante, advierte de que la superación de la resistencia situada en los 278 dólares será decisiva para confirmar el cambio de tendencia.
El informe añade que la histórica compresión de las medias móviles de largo plazo suele preceder importantes movimientos alcistas y subraya que las estimaciones de flujo de caja libre mejoran especialmente de cara a 2027 y 2028. Con ese conjunto de argumentos, Eduardo Faus concluye con una recomendación de 'comprar a largo plazo'.
La cartera de Trump ofrece una fotografía de sus preferencias inversoras, pero el mercado terminará juzgando esas apuestas por un único criterio: si las compañías elegidas son capaces de convertir las expectativas en resultados. En el caso de Boeing, Renta 4 cree que esa transformación podría estar empezando.