Las buenas noticias no bastan para Grifols: ¿qué está frenando su despegue bursátil?
El consenso ve un 60% de potencial, pero la acción no termina de arrancar
Pocos meses ha tenido Grifols tan cargados de buenas noticias como este. Y pocas veces el mercado las ha ignorado con tanta indiferencia.
UNA OFENSIVA CORPORATIVA QUE EL PRECIO NO RECOMPENSA
La compañía catalana de hemoderivados ha encadenado en apenas tres semanas cuatro anuncios que, sobre el papel, deberían mover la cotización.
El 3 de junio colocó la primera piedra de una nueva planta de producción en España.
El 12 de junio, su filial egipcia anunció una inversión adicional de 180 millones de euros para duplicar sus centros de donación de plasma hasta 2029, elevando el proyecto total a 460 millones.
El 15 de junio lanzó en Estados Unidos Fesilty, su nuevo concentrado de fibrinógeno aprobado por la FDA para tratar episodios hemorrágicos agudos.
Y el 18 de junio, la junta general de accionistas aprobó sin sobresaltos sus principales resoluciones, incluida una reducción de capital de hasta el 10% y una autorización para ampliar capital hasta un 50% en cinco años.
En esa misma junta, la presidenta no ejecutiva, Anne-Catherine Berner, fue clara con el mensaje que la compañía quiere transmitir al mercado: Grifols merece "un mayor reconocimiento" en los parqués.
Su apuesta para conseguirlo es la posible salida a bolsa en Estados Unidos de una participación minoritaria de Biopharma, su división estrella. "El negocio estadounidense es un activo excepcional", insistió Berner, calificándolo de "extraordinario valor insuficientemente reconocido".
EL DATO QUE RESUME LA PARADOJA
Sin embargo, el mercado, de momento, no se lo cree. Grifols terminó la semana pasada en los 9,10 euros por acción, con una caída cercana al 20% en lo que va de año.
La comparación con el resto del mercado es la que de verdad duele: el Ibex 35 sube algo más de un 10% en el mismo periodo en las inmediaciones de sus máximos históricos.
Con una capitalización bursátil de 5.515 millones de euros y un PER de 13,51 veces, Grifols no es una acción cara. El problema no parece estar solo en la valoración fundamental, sino en la confianza del mercado en que esa valoración vaya a mejorar.
EL GRÁFICO NO HA LEÍDO EL COMUNICADO
Mientras la directiva multiplica anuncios de crecimiento, la acción se mueve en una banda estrecha entre 8,60 y 9,80 euros desde finales de marzo, sin lograr romper en ninguna dirección. Ni el optimismo corporativo la empuja hacia arriba, ni la presión vendedora consigue hundirla del todo.
César Nuez, analista técnico de Bolsamanía, lo describe sin rodeos: "No veremos ni la más mínima señal de fortaleza mientras el valor siga cotizando por debajo de los 10 euros, nivel donde encuentra una resistencia importante a corto plazo reforzada por la media de 200 sesiones".
Para hablar de un cambio de tendencia real, Nuez exige la superación de los 11,70 euros, los máximos anuales, un nivel que hoy queda casi un 30% por encima del precio actual.
EL SOPORTE QUE YA SE PUSO A PRUEBA
El nivel que de verdad preocupa a Nuez ya tuvo su momento de tensión. Los 8,432 euros que el analista marca como soporte clave coinciden, casi al céntimo, con el mínimo que la acción tocó la semana del 22 de marzo de este mismo año y con el mínimo oficial de 52 semanas que hoy figura en su cotización, 8,43 euros.
El valor rebotó desde ahí, pero sin la fuerza suficiente para alejarse de verdad de la zona de peligro: en tres meses no ha logrado superar de forma consistente los 9,80 euros.
Si ese soporte cediera, el escenario que dibuja Nuez es claro: una extensión de las caídas hasta los 7,238 euros, mínimos de 2025. La distancia hasta ese nivel desde el precio actual es de más del 20%.
LO QUE SÍ OFRECE EL VALOR MIENTRAS ESPERA
Hay un consuelo parcial para quien ya tiene Grifols en cartera. La compañía ha vuelto a remunerar a sus accionistas, aunque con una rentabilidad modesta. No es suficiente para convertirla en una apuesta por dividendo, pero sí aporta un pequeño colchón mientras el mercado decide si los avances operativos merecen una valoración más alta.
El consenso de analistas, por su parte, sigue siendo notablemente más optimista que el gráfico: el precio objetivo medio se sitúa en 14,52 euros a doce meses, un potencial superior al 59%. Siete de doce analistas recomiendan comprar y solo uno aconseja vender.
Las cuentas de 2025, aprobadas también en la junta del jueves, muestran que la compañía más que duplicó su beneficio hasta los 402 millones de euros, con una facturación de 7.524 millones.
El consejero delegado, Nacho Abia, defendió que la empresa ha mejorado "la rentabilidad, la generación de caja y el endeudamiento", tras completar en abril la refinanciación de casi 4.700 millones de euros de deuda con vencimiento en 2027.
Pocas veces el contraste entre lo que dicen los fundamentales y lo que dice el gráfico ha sido tan marcado. El consenso ve un potencial de revalorización cercano al 60%. El gráfico, en cambio, sigue sin dar señales de fortaleza. Y el análisis técnico exige primero que el valor demuestre que es capaz de alejarse de un soporte que ya tocó una vez, mientras el resto del mercado, con el Ibex en máximos, sigue mirando hacia otro lado.
La salida a bolsa de Biopharma en EEUU puede ser, efectivamente, el catalizador que la directiva necesita. Pero hasta que llegue, el mercado parece decidido a esperar sentado sobre el soporte: ni un paso atrás, ni tampoco hacia delante.