Los últimos datos económicos son un "doloroso recordatorio" de que Alemania "necesita reformas"
El ZEW se hunde, el Ifo se desploma y el clima de consumo sufre un deterioro importante
Actualizado : 14:09
Las últimas encuestas macroeconómicas no están dejando buenas noticias para Alemania. El ZEW se hunde, el Ifo se desploma y el clima de consumo sufre un deterioro importante. Datos que, por el momento, ponen en pausa cualquier esperanza de recuperación en el país y los analistas creen que son un "doloroso recordatorio" de que Alemania "necesita reformas que impulsen el crecimiento".
Atendiendo a los datos publicados más recientemente, el clima de consumo en Alemania se deteriora notablemente de cara a abril. "La guerra en Irán está afectando la confianza" y, como demuestran los últimos resultados del indicador GfK, las expectativas de los consumidores disminuyen a -28 puntos, lo que representa una caída de 3,2 puntos en comparación con el mes anterior.
Además, las expectativas sobre la situación económica se desploman por la guerra en Oriente Medio. Tras un fuerte repunte a principios de año, en marzo, el indicador ZEW se sitúa en -0,5 puntos, lo que supone 58,8 puntos por debajo de la lectura del mes anterior. Por su parte, el índice Ifo de confianza de las empresas refleja una caída hasta los 86,4 puntos desde los 88,4 puntos de febrero, como resultado de "expectativas más pesimistas".
"Alemania necesita reformas que impulsen el crecimiento", ya que "su tasa de crecimiento tendencial ha caído a apenas un 0,4% anual en los últimos años", apunta el economista jefe de Berenberg, Holger Schmieding, que cree que, "si bien las reformas no solucionarán definitivamente los problemas económicos, probablemente impulsarán una recuperación del crecimiento tendencial".
Como añade, en cierta medida, "la magnitud de las pérdidas del SPD en las recientes elecciones estatales y los riesgos relacionados con Irán parecen estar dejando claro que Alemania necesita adaptarse".
"Cabe esperar cierta agitación en las próximas semanas o meses antes de que se llegue a un compromiso. Con suerte, la combinación de una mayor inversión en infraestructura, las reformas ya en marcha y las posibles nuevas medidas podrían elevar el crecimiento tendencial alemán a aproximadamente un 0,8% anual", asegura.
Una visión similar a la que tienen en ING, donde también consideran que la economía alemana "aún necesita reformas".
"Los tres primeros meses del año, con tensiones geopolíticas, incertidumbre en materia de nuevos aranceles y ahora el vertiginoso aumento de los precios de la energía, son otro doloroso recordatorio de que Alemania necesita empezar a gestionar múltiples tareas simultáneamente. El país debe desarrollar un plan creíble a largo plazo para fortalecer estructuralmente la economía, al tiempo que gestiona las sucesivas crisis. Hacer lo segundo sin lo primero simplemente supone una pérdida de tiempo", indican.
En este sentido, ven que los últimos acontecimientos en Berlín "no son nada alentadores", puesto que "las esperanzas de que finalmente se abriera la ventana para la reforma tras las recientes elecciones regionales —y que permaneciera abierta hasta la siguiente vuelta en otoño— ya se han desvanecido".
¿Qué tipo de reformas son las que, a su parecer, se necesitan? La sanidad y las pensiones encabezan la lista de prioridades, ya que el aumento de los costes vinculado al envejecimiento de la población exige medidas urgentes. Pero debería haber más.
"Alemania aún carece de una estrategia coherente y a largo plazo para la energía asequible. La reforma del sistema tributario también podría impulsar el crecimiento. Y las reformas acordadas sobre desregulación, reducción de la burocracia, aceleración de la digitalización y reforma del sistema federal aún están pendientes de implementación. Una impresionante lista de tareas pendientes y una pequeña ventana de oportunidad que ni siquiera ha comenzado y que parece escasear día a día. Por ahora, la guerra en Oriente Medio supone un riesgo para la recuperación cíclica de Alemania, pero no (todavía) lo suficiente como para descarrilarla por completo, sino más bien para retrasarla", afirman.
Dicho esto, señalan que "sería prematuro caer en un pesimismo absoluto", puesto que, por ahora, la guerra en Oriente Medio "solo debería retrasar, no descarrilar, la recuperación de Alemania". Aunque, eso sí, reconocen que "los riesgos se han desplazado claramente a la baja una vez más".
Por el momento, el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ya ha propuesto cambios que "podrían resultar dolorosos al principio, pero que contribuirán a aumentar el potencial de crecimiento del país", como afirman en Berenberg.
Como explican, "lo más destacable es que quiere mejorar los incentivos para trabajar más y jubilarse más tarde mediante una importante reforma fiscal y de pensiones. También parece estar preparando a su SPD para decisiones difíciles, incluida una reforma del sistema de seguro médico. Se incluyen propuestas de aumentar el tipo impositivo máximo sobre la renta, de gravar con un impuesto extraordinario a las empresas energéticas que se benefician del alza de los precios del petróleo impulsada por Irán y de posiblemente aumentar los ingresos mediante el impuesto de sucesiones".
Además, hay que tener en cuenta que algunas de sus ideas sobre cómo financiar una reforma fiscal para incentivar el trabajo no son bien recibidas por el canciller Friedrich Merz y su CDU/CSU. Y esto, en un contexto de puesta en marcha tras las dos elecciones estatales de marzo y que podrían prolongarse hasta las vacaciones de verano, antes de la campaña para otras tres elecciones estatales en septiembre, lo que dificultará de nuevo la toma de decisiones potencialmente impopulares.