¿Será 2026 más caótico que 2025? Las diez cuestiones que marcarán el nuevo año
Según analistas de ING, pasan por temas como aranceles, inflación, bancos centrales o datos económicos
Actualizado : 12:50
Fueron varios los acontecimientos que marcaron 2025, pero, por el momento, el arranque de 2026 no se está quedando atrás. ¿Será el nuevo año aún más caótico que el pasado? Estas son las diez grandes cuestiones que marcarán el recién estrenado ejercicio, según los analistas de ING.
El primer tema que destaca James Smith, economista de mercados desarrollados de la entidad, es si caerán los aranceles en 2026.
Como explica, la Corte Suprema se pronunciará sobre el uso de poderes de emergencia por parte del presidente de EEUU, Donald Trump, para imponer aranceles a nivel nacional. "Si se anula la política, los aranceles recíprocos desaparecen, lo que reduce la tasa arancelaria promedio de aproximadamente el 16%-17% (en teoría) a menos del 10%, lo que desencadena una confusa lucha por las solicitudes de reembolso. Lo que el presidente haga a continuación es crucial. La intervención en Venezuela indica que podría redoblar sus esfuerzos en políticas centrales para su ideología. Pero si los poderes de emergencia se descartan, sus opciones arancelarias se complican", dice.
En cualquier caso, cree que el presidente querrá mantener el flujo de ingresos arancelarios si espera convencer al Congreso de sus "cheques de reembolso arancelario". Sin embargo, no se pueden descartar recortes arancelarios más amplios si aumenta la presión política, independientemente de lo que decida la Corte. "Desde luego, no apostaría en contra", afirma.
La segunda cuestión es si la Reserva Federal (Fed) cederá ante la presión política y recortará los tipos de interés, a la espera de la elección del próximo presidente del organismo estadounidense.
"Sea quien sea el elegido, recuerden que la presidencia es solo un voto entre doce. Los anteriores designados por Trump, Bowman y Waller, no han respaldado las peticiones de recortes drásticos de tipos. Y discretamente, los doce presidentes regionales de la Fed, que votan de forma rotatoria, fueron reelegidos el mes pasado sin mayor dramatismo, a pesar del temor de que una Fed más política intentara nombrar solo a los más moderados", indica.
En su caso, se inclina a decir que el caso de la Corte Suprema, que comienza el 21 de enero, sobre si el presidente puede destituir a la gobernadora Lisa Cook "será más interesante", ya que un fallo en contra de Cook podría, en teoría, abrir la puerta a una Fed "mucho más politizada. De lo contrario, la composición no volverá a cambiar hasta 2028, cuando finalice el mandato del presidente, Jerome Powell, si no renuncia voluntariamente antes".
En este sentido, el tercer tema es si los tipos de interés más bajos impulsarán el crecimiento este año. Como argumenta, hay dos razones por las que ya no son el santo grial que alguna vez fueron. "En primer lugar, no funcionan tan rápido, al menos en lugares como EEUU, donde la mayoría de los tipos hipotecarios están fijados a 20-30 años. En segundo lugar, incluso donde las tasas hipotecarias son más variables, el impulso económico derivado de las rebajas ha sido desigual. Esto nos indica que los tipos de interés no son el único factor a considerar", por ello, "si las cosas se complican este año –y la vida se vuelve más complicada nuevamente para los hogares y las empresas por cualquier razón– no esperen que la política monetaria sea la rápida salvación que alguna vez fue".
La cuarta pregunta es si continuará aumentando el desempleo en EEUU: "Queda por ver si esta vez es una señal fiable, pero en cualquier caso, refuerza los argumentos a favor de recortes más tempranos de la Fed. Los mercados no están descontando completamente otro movimiento hasta junio". Y este asunto enlaza, precisamente, con la quinta pregunta, que es si podrá la economía estadounidense seguir adelante a pesar de un mercado laboral frágil.
"El crecimiento económico de EEUU está en auge. El mercado laboral estadounidense está bajo presión. ¿Cómo pueden ser ciertas ambas cosas al mismo tiempo?" La respuesta, según James Knightley, economista internacional, es la bifurcación. "La mayoría de los hogares prevén un aumento del desempleo y la confianza es débil. Pero con los mercados bursátiles en máximos históricos, el 20% más rico —que posee el 70% de la riqueza— sigue gastando libremente. Así que sí, el crecimiento de EEUU es sólido, pero está concentrado. Es una tendencia que esperamos que continúe hasta 2026. Pero también nos recuerda que el riesgo de una burbuja tecnológica es fundamental para las perspectivas económicas de EEUU este año", contesta.
Hasta dónde puede caer la inflación en EEUU sería la sexta cuestión planteada. Powell afirmó en diciembre que los aranceles han cumplido en gran medida su ciclo de inflación estadounidense y hay indicios de que tiene razón. Sin embargo, la tasa arancelaria efectiva revela una historia más matizada.
"La recaudación de aranceles está mejorando, lo que podría significar que se prevé una mayor repercusión en los precios al consumidor. También es sorprendente la escasa fluctuación que hemos observado hasta ahora en los precios de los automóviles, a pesar de los elevados aranceles. Esto podría cambiar. Aun así, esta es una pequeña parte del rompecabezas de la inflación. Los bienes representan menos de una cuarta parte de la canasta básica de inflación. El resto son servicios, que se están desacelerando, y ampliamente afectados por el crecimiento salarial, que también se está moderando. Hay suficiente desinflación en el sector servicios para compensar cualquier efecto arancelario persistente sobre los bienes", expone.
¿Y EN EUROPA?
Para el séptimo de los grandes temas hay que viajar ya hasta Europa, donde se pregunta si la industria volverá a cobrar vida.
"Es fácil ser pesimista respecto al sector manufacturero europeo. Pero los datos finalmente están mejorando. La bajada de los precios de la energía debería reforzar esto: nuestro equipo de materias primas prevé que el gas natural se mantenga barato a pesar de los bajos niveles de almacenamiento. También prevén que los precios del petróleo caigan de forma sostenible por debajo de los 60 dólares por barril, incluso después de los acontecimientos del fin de semana". Además, considera que las iniciativas gubernamentales también deberían contribuir.
"Pensemos en los subsidios alemanes a los precios de la energía en industrias intensivas. Y 2026 es un año de incertidumbre para el Fondo de Recuperación y Resiliencia post-COVID, del cual solo se había gastado la mitad a finales de 2024. Este dinero debería representar un impulso considerable y de gran inversión para España e Italia, en particular, este año. En conjunto, estas fuerzas deberían mantener al Banco Central Europeo (BCE) en su actual buena posición y es por eso que no esperamos otro recorte de tipos este año", asegura.
Sobre si caerá la inflación europea, la octava cuestión, apunta que un mayor crecimiento industrial no es lo único que alegra a la presidenta del BCE, Christine Lagarde: "La inflación también se ha comportado notablemente bien. Y es probable que se mantenga así. A esto contribuye no solo la caída de los precios de la energía, sino también de los de los ingredientes clave. La inflación alimentaria fue un tema importante en 2025, pero parece que lo será mucho menos en 2026".
A nivel general, la novena cuestión mira al estímulo fiscal y su capacidad para impulsar la economía global. "Si la COVID-19 nos ha enseñado algo, es que el estímulo fiscal, mucho más que el monetario, puede ser un verdadero punto de inflexión en la economía. Y este año hay mucho de ello", señala.
Finalmente, la décima cuestión es si podrán mantenerse resilientes las exportaciones de China. En 2025, como era de esperar, las exportaciones de China a EEUU se desplomaron. Sin embargo, ocurrió lo contrario con los envíos al resto del mundo.
"En pocas palabras, el creciente enfoque de China en las exportaciones de mayor valor depende menos de la demanda estadounidense. La continuidad de esta tendencia de debilitamiento del comercio transpacífico depende en gran medida de la evolución de los aranceles y de si la tregua de octubre entre EEUU y China se mantiene". Estima que es probable que las exportaciones a EEUU se mantengan débiles durante los primeros meses del año.