El FMI rebaja su previsión de la eurozona: el PIB crecerá un 0,9% en 2026 y un 1,2% en 2027

El organismo avisa de que los riesgos apuntan a un menor crecimiento y una mayor inflación

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Bolsamania | 16 jul, 2026

Actualizado : 11:24

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja su previsión económica para la eurozona citando la guerra en Oriente Medio como un factor clave. El organismo estima que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá un 0,9% en 2026 y un 1,2% en 2027, lo que representa cinco y dos décimas, respectivamente, por debajo de las estimaciones previas al conflicto.

"Tras un periodo de crecimiento potencial e inflación en línea con el objetivo, las perspectivas de la zona euro se han debilitado. Los efectos de la guerra en Oriente Medio incluyen una menor confianza, un endurecimiento de las condiciones financieras y presiones inflacionarias", señalan.

En cuanto a la inflación, el FMI proyecta una tasa general del 2,9% en 2026 y del 2,3% en 2027.

Desde el organismo avisan de que los riesgos apuntan a un menor crecimiento y una mayor inflación y remarcan que, si bien la eurozona entró en 2026 desde una posición de fortaleza, las interrupciones en el suministro de energía vinculadas a la guerra en Oriente Medio han debilitado las perspectivas al elevar la inflación y frenar el crecimiento.

"Una recuperación más lenta del suministro energético mundial frenaría el crecimiento y aumentaría aún más la inflación, incluso cuando una caída de la confianza o el estrés financiero pudieran debilitar la demanda. Una mayor intensificación de la guerra en Ucrania, o nuevas perturbaciones e incertidumbre derivadas de aranceles y políticas comerciales, podrían afectar la actividad con mayor intensidad o durante más tiempo de lo previsto", indican.

Además, creen que "los riesgos para la estabilidad financiera han aumentado con las perspectivas más desfavorables y podrían incrementarse aún más si un episodio de aversión al riesgo global amplificara los efectos negativos sobre la riqueza".

En este contexto, el Directorio Ejecutivo del FMI considera que, para gestionar las consecuencias macroeconómicas de la crisis actual, se requiere una respuesta política "cuidadosamente planificada", al tiempo que se impulsan reformas estructurales para fomentar el crecimiento y la resiliencia a medio plazo.

"La prioridad inmediata es mantener ancladas las expectativas de inflación y amortiguar el impacto de la crisis dentro del margen fiscal disponible. Estos esfuerzos deben ser coherentes con la agenda estructural de larga data para fortalecer la seguridad energética, la resiliencia económica y el crecimiento potencial de Europa", asegura.

Respecto a la política monetaria, respalda que sea "basada en datos y bien comunicada, centrada en mantener la estabilidad de precios y unas expectativas de inflación sólidas, ajustando la respuesta a la evolución de las perspectivas inflacionarias" y coincide en que la comunicación de la política monetaria, respaldada por el uso continuo de análisis de escenarios, podría ayudar a orientar las expectativas ante la elevada incertidumbre.

Igualmente, acogen "con satisfacción los continuos esfuerzos de la UE por diversificar el comercio y su apoyo a un sistema comercial abierto y basado en normas", así como que las políticas destinadas a reducir las vulnerabilidades de la oferta externa deben orientarse a "limitar las distorsiones económicas, los costes fiscales y los efectos indirectos adversos, al tiempo que se fomenta la resiliencia a largo plazo".

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