China sorprende al alza en 2025, pero sigue "en una transición que durará muchos años"
Danske Bank ha elevado su previsión para el PIB del gigante asiático al 4,9%
China ha conseguido acelerar este año tras varios cursos intentando dejar atrás los efectos de la pandemia, y en la primera mitad de 2025 ha sorprendido al alza con un crecimiento de su PIB del 5,3%, aunque los analistas advierten de que los nubarrones todavía no se han disipado del todo para el gigante asiático.
Tras los datos de los primeros seis meses, los analistas de Danske Bank han elevado su previsión para el PIB chino de 2025 hasta el 4,9%, desde el 4,7% anterior, aunque señalan que el país todavía "se encuentra en una transición económica a largo plazo que durará muchos años".
"Un mercado laboral débil y la caída de los precios de la vivienda son obstáculos importantes para impulsar el gasto de los hogares. Prevemos un aumento de las medidas de estímulo, pero prevemos que será insuficiente para impulsar una recuperación sostenida del gasto de los hogares", aseguran.
En este sentido, consideran que "la raíz de los actuales obstáculos para el consumo es la continua caída de los precios de la vivienda, y hasta que China implemente una estrategia más drástica para estabilizar el mercado inmobiliario, es probable que los consumidores mantengan sus ahorros por encima de lo habitual".
"Los responsables políticos han adoptado diversas medidas estructurales durante el verano para reducir la tasa de ahorro y aumentar los ingresos de los hogares chinos. En primer lugar, China lanzó un nuevo programa que ofrece subsidios a familias con niños pequeños. En segundo lugar, el gobierno eximirá del pago de matrículas a los niños en el último año de preescolar", explican.
Además, el Ejecutivo chino también lanzó un programa que otorga vales para el cuidado de personas mayores de 60 años con discapacidad, y anunció que subvencionará los préstamos al consumo y a las pequeñas empresas.
"Si bien estos son pasos en la dirección correcta para ampliar la seguridad social y reducir la tasa de ahorro, estructuralmente alta, es poco probable que proporcionen un impulso significativo a corto plazo. Esperamos ver pronto más iniciativas, como la ampliación del programa de subsidios para el intercambio de bienes de consumo para incluir más bienes y también algunos servicios. Probablemente también estará en la agenda medidas más enérgicas para comprar viviendas vacías", destacan en Danske.
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Mientras, las exportaciones han sido "el principal pilar" de la "fortaleza" china, gracias a su "sólida posición" en vehículos eléctricos y energía solar, así como en muchas tecnologías emergentes, lo que ha hecho mejorar su balanza comercial.
"Una caída del 20% del tipo de cambio real efectivo en los últimos 3-4 años, debido a la deflación de los precios al productor en China, también ha fortalecido la competitividad de las empresas chinas, aunque también ha perjudicado su rentabilidad", añaden.
De cara al último trimestre y a 2026, los analistas del banco esperan "más de lo mismo, con un sólido motor exportador y fluctuaciones en la demanda interna impulsadas por las oleadas de estímulo".
"China se encuentra en una transición difícil a largo plazo desde los antiguos motores de crecimiento, como la construcción y la infraestructura, hacia nuevos motores provenientes de las inversiones tecnológicas, las exportaciones de alta tecnología y el consumo privado. Si bien los dos primeros motores están cobrando fuerza, es probable que el motor del consumo tarde mucho en crecer, ya que los problemas inmobiliarios lo frenan", declaran.
TENSIONES CON EEUU Y LA UE
El crecimiento económico de China dependerá en buena medida de la evolución de las tensiones que mantiene con dos de los principales bloques occidentales: Estados Unidos y la Unión Europea.
"La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha estado en suspenso durante un tiempo, ya que la tregua comercial pactada en mayo se extendió 90 días en agosto. Estimamos que el arancel promedio actual sobre China se sitúa justo por encima del 40%, cerca de nuestro escenario base sobre el final de los aranceles (40%)", indican.
Las tensiones entre ambos países "se han aliviado durante el verano", por lo que los analistas encuentran "indicios de que podríamos estar al final de la guerra tecnológica", ya que se ha producido "la primera flexibilización de las sanciones tecnológicas contra China desde que comenzó en 2018".
"Si bien las tensiones se han calmado, no cabe duda de que ambos países mantendrán una rivalidad a largo plazo", advierten en Danske Bank.
Mientras trata de alcanzar un acuerdo comercial definitivo con EEUU, China dirige sus miradas hacia Europa, aunque los analistas creen que los acercamientos producidos meses atrás se están enfriando.
"La moderada relajación de la relación entre la UE y China a principios de año no duró mucho y, al entrar el verano, hemos visto un recrudecimiento de las tensiones debido al creciente superávit comercial de China, así como a su aún estrecha relación con Rusia. Dado que las empresas chinas siguen ganando competitividad, China redobla su apuesta por la política industrial y no modifica su relación con Rusia, es probable que las tensiones entre la UE y China continúen en los próximos años", concluyen.