El yen marca mínimos de 40 años frente al dólar y Japón no descarta una intervención

Los expertos creen que la acción del Gobierno no revertirá la tendencia de la divisa

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Bolsamania | 30 jun, 2026

Actualizado : 10:14

El yen japonés ha caído este martes a su nivel más bajo desde 1986 frente al dólar estadounidense, encendiendo las alertas de los inversores sobre una posible intervención de las autoridades japonesas. En concreto, el 'billete verde' se revaloriza un 0,1% se cambia por 162,17 yenes en estos momentos.

La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, ha anunciado que el Ejecutivo está preparado para tomar medidas apropiadas frente a lo que considera movimientos excesivos de la divisa. "Eso incluye tomar medidas decisivas, tal como se confirmó entre Japón y Estados Unidos", afirmó la dirigente asiática.

Por su parte, el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, ha declarado ante los medios que el Gobierno japonés trabajará para construir una economía menos vulnerable a la volatilidad del mercado cambiario, al tiempo que seguirá preparado para intervenir en los mercados de divisas si fuera necesario. Con todo, Kihara se negó a comentar sobre el nivel actual del yen.

Cabe recordar que, entre abril y mayo, Japón utilizó más de 11,7 billones de yenes (72.800 millones de dólares) de sus reservas de divisas para apuntalar la moneda. A finales de abril, el yen se apreció hasta los 156,6 frente al dólar, lo que provocó especulaciones de que Tokio había intervenido en el mercado. La moneda subió hasta alrededor de 155 al día siguiente antes de retomar su caída.

Asimismo, el Banco de Japón (BoJ, por sus siglas en inglés) elevó recientemente su tasa de interés de referencia al 1%, el nivel más alto en más de tres décadas, mientras los responsables de política monetaria continuaban con la normalización iniciada en 2024. El aumento de un cuarto de punto marcó la primera subida de tipos del banco central desde diciembre, cuando elevó las tasas al 0,75%, y llevó los costes de financiación a su nivel más alto desde 1995 debido a las presiones inflacionarias, especialmente desde el lado de la energía, provocadas por el conflicto en Oriente Medio.

"La intervención no debería depender de un nivel concreto. Depende de la naturaleza del movimiento de la divisa, de la dinámica dólar-yen... Este es un máximo del ciclo; es un nuevo máximo del ciclo. Probablemente sea un nivel sensible y reavivará parte de la preocupación interna por la debilidad de la moneda", apunta Julia Wang, directora de inversiones para el norte de Asia de Nomura.

Según esta experta, la perspectiva general del yen sigue siendo débil porque las amplias diferencias en los tipos de interés y en los rendimientos reales entre Japón y Estados Unidos continúan favoreciendo las operaciones de 'carry trade', en las que los inversores piden prestado en yenes a bajo coste e invierten en activos con mayores rendimientos en otros mercados, lo que ejerce presión bajista sobre la moneda japonesa.

Según Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank, la razón "más probable" por la que Tokio todavía no ha intervenido el mercado es "el ritmo gradual de la depreciación y el dominio abrumador del dólar estadounidense". "Intervenir ahora no cambiaría la dirección subyacente del mercado, pero tendría un coste elevado. A menos que veamos una venta agresiva del yen, las autoridades japonesas parecen dispuestas a mantenerse al margen", agrega esta experta.

Por su parte, desde ING piden prestar atención al nivel de 162 en el par USD/JPY, al tiempo que señalan que Tokio podría preferir retrasar la intervención "hasta las condiciones de mercado más livianas por el festivo estadounidense del viernes". "Al mismo tiempo, el mercado ya habrá tenido oportunidad de reaccionar tanto a los comentarios de Kevin Warsh (presidente de la Reserva Federal) el miércoles como al informe de empleo de Estados Unidos del jueves", añaden desde la firma neerlandesa. Otra opción es esperar hasta poco antes del próximo festivo nacional japonés, si repite el patrón observado en 2024, lo que situaría esta hipotética intervención se situaría en la ventana del 16-17 de julio.

No obstante, Stephen Innes, director gerente de SPI Asset Management, apunta que, a estos niveles, el yen "está empezando a parecer políticamente costoso". Una divisa débil, explica, puede tener beneficios –para los exportadores, para los turistas, para los compradores de activos japoneses…–, pero una moneda "no puede seguir cayendo para siempre sin que, tarde o temprano, pase de ser una herramienta económica a convertirse en un problema interno".

"La parte incómoda es que Japón ya no ofrece la excusa fácil de antes. Los rendimientos de los bonos del gobierno japonés han subido. El Banco de Japón ha comenzado a alejarse lentamente del mundo que construyó tras décadas de tipos de interés cero. Sin embargo, el yen sigue sin atraer compradores", apunta Innes, al tiempo que destaca que hay argumentos de sobra para seguir vendiendo yenes, como los ya mencionados o el diferencial favorable para Estados Unidos de los tipos de interés.

La cuestión, subraya, es que una intervención "nunca trata de defender un número mágico". Si la subida es lenta y ordenada, quizá Japón no haga nada. Si se descontrola, sí. Con todo, ING cree que esta intervención solo ralentizará la tendencia alcista del USD/JPY, ya que para una reversión haría falta una mayor subida de tipos por parte del BoJ y un giro bajista en la tendencia del dólar por una Fed menos 'hawkish' de lo actualmente previsto.

"Por ahora, a diferencia del consenso del mercado, creo que el camino de menor resistencia sigue siendo mantener exposición al yen en lugar de perseguir nuevas subidas del USD/JPY. Sí, podría subir otros 150 puntos, pero eventualmente también podría caer 400 o 500 puntos… Pero necesitamos que eso ocurra dentro de una ventana de una semana", sentencia Innes.

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