Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense suben ligeramente este miércoles, en una sesión marcada por la espera de nuevos datos económicos en Estados Unidos y por la persistente incertidumbre geopolítica en Oriente Medio.
La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años, referencia clave para hipotecas, préstamos al consumo y financiación corporativa, avanzó algo más de dos puntos básicos, hasta situarse en torno al 4,48%.
El rendimiento del bono a 2 años, más sensible a las expectativas sobre los tipos de interés de la Reserva Federal, también repuntó hasta el entorno del 4,07%. Por su parte, el bono a 30 años se acercó nuevamente al 4,99%, manteniéndose muy próximo a la barrera psicológica del 5%.
Los inversores siguen pendientes del deterioro de las negociaciones de paz en Oriente Medio, después de nuevos intercambios de ataques entre fuerzas estadounidenses e iraníes durante la noche. Aunque el alto el fuego continúa formalmente vigente, la situación sigue siendo frágil.
La tensión ha provocado un nuevo repunte de los precios energéticos. El crudo estadounidense WTI subió hasta la zona de 95,94 dólares por barril, mientras que el Brent avanzó hasta aproximadamente 98,05 dólares.
En el frente macroeconómico, la atención se centra en el índice ISM de servicios de mayo. En abril, el indicador se situó en 53,6 puntos, por debajo de los 54 registrados en marzo, pero todavía en terreno expansivo.
El mercado analizará especialmente los componentes de precios, empleo y nuevos pedidos. Un dato fuerte podría reforzar la idea de una economía estadounidense resistente, pero también mantener viva la preocupación por una inflación más persistente y por una Fed menos inclinada a recortar tipos.
Los últimos datos laborales mostraron un aumento de las ofertas de empleo en abril hasta 7,618 millones, el nivel más alto desde noviembre de 2024. Esta resistencia del mercado laboral sigue siendo un factor clave para las expectativas de tipos.
Además, los operadores estarán atentos a la evolución de los tipos hipotecarios. La tasa fija media a 30 años para préstamos convencionales ha venido subiendo en las últimas semanas, alcanzando el 6,65% en la semana finalizada el 22 de mayo, frente al 6,56% anterior.
El repunte de las rentabilidades no supone por ahora una ruptura del escenario de mercado, pero sí añade presión en un momento en el que las bolsas vienen de fuertes subidas. Si el ISM de servicios confirma fortaleza económica y presión en precios, podría enfriar las expectativas de recortes de tipos por parte de la Fed.
Para la renta variable, el riesgo está en una combinación poco favorable: energía al alza, bonos tensionados y menor margen para una política monetaria más flexible. En ese contexto, los sectores defensivos y las compañías con balances sólidos podrían comportarse mejor que los valores más dependientes de financiación barata.