Las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense suben ligeramente este jueves, mientras los inversores esperan la publicación del informe oficial de empleo de junio, una referencia clave para valorar los próximos pasos de la Reserva Federal.
La rentabilidad del Treasury a 10 años avanzaba alrededor de 1 punto básico, hasta situarse cerca del 4,49%. También repuntaban levemente los rendimientos de los bonos a 2 y 30 años, en una sesión marcada por la cautela antes del dato de nóminas no agrícolas.
El informe de empleo de junio se publica un día antes de lo habitual por el festivo del Día de la Independencia en Estados Unidos. Los economistas consultados por Dow Jones esperan que la economía estadounidense haya creado 115.000 empleos en junio.
La referencia llega después de que el informe de empleo privado de ADP mostrara una creación de 98.000 puestos en junio, por debajo de los 122.000 de mayo y ligeramente por debajo de las previsiones de 110.000.
El mercado llega al dato de empleo con los bonos presionados y con una Fed que sigue insistiendo en que la inflación continúa demasiado alta.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, afirmó durante una intervención en el foro anual del Banco Central Europeo en Sintra que los precios siguen siendo demasiado elevados. También dejó claro que el banco central estadounidense no se mostrará cómodo con un objetivo de inflación superior al 2%.
Sus declaraciones refuerzan la percepción de que la Fed seguirá siendo prudente antes de relajar su política monetaria. Warsh evitó dar una señal clara sobre la decisión de julio, pero su mensaje mantuvo el foco en la necesidad de restaurar la estabilidad de precios.
Según la herramienta FedWatch de CME, los mercados asignan una probabilidad superior al 70% a que la Fed mantenga sin cambios los tipos de interés en su reunión de julio.
Sin embargo, las expectativas son más agresivas para septiembre. Los operadores descuentan una probabilidad cercana al 64% de que la Fed suba los tipos al menos 25 puntos básicos en la siguiente reunión del FOMC.
En este contexto, el informe de empleo será determinante para calibrar si el mercado laboral sigue siendo lo suficientemente sólido como para permitir a la Fed mantener un sesgo restrictivo. Un dato fuerte podría presionar aún más a los bonos y alargar el debate sobre nuevas subidas de tipos, mientras que una lectura débil aliviaría parcialmente la presión sobre las rentabilidades.