El equipo de Global Macro Solutions de Jupiter considera que el actual entorno de renta fija exige separar el ruido de las señales realmente útiles. En apenas unas semanas, el panorama macroeconómico y geopolítico ha cambiado de forma brusca, obligando a los inversores a replantear sus estrategias.
Antes del inicio de la guerra de Irán, el mercado estaba centrado en la posible desinflación impulsada por la inteligencia artificial. Sin embargo, el fuerte repunte del petróleo ha alterado por completo las perspectivas de inflación y ha reducido las expectativas de recortes de tipos por parte de los bancos centrales.
Según Jupiter, los bonos, especialmente en los tramos cortos de la curva, han sufrido el impacto más directo de la crisis energética. Las estrategias que apostaban por una elevación de la curva han quedado temporalmente fuera de juego, mientras que la renta variable ha resistido mejor al apoyarse en activos de largo plazo respaldados por crecimiento.
La gestora advierte de que incluso un final de la guerra no resolvería de inmediato el problema. Los daños en infraestructuras energéticas y los bloqueos en el transporte marítimo podrían mantener el precio del petróleo en niveles elevados durante más tiempo del previsto.
La clave no está en reaccionar a cada titular, sino en identificar el régimen macro dominante y construir carteras capaces de sobrevivir a distintos escenarios de inflación, crecimiento y política monetaria.
Jupiter observa una rotación estructural de los inversores fuera de los activos estadounidenses. Las políticas impredecibles de EE.UU., las valoraciones elevadas, el alto endeudamiento y la erosión de la credibilidad están favoreciendo una mayor diversificación hacia activos globales.
En este régimen, la gestora identifica varias tendencias de fondo: tipos reales más bajos en el tramo corto, una curva estadounidense más inclinada, un dólar más débil y mejor comportamiento relativo de determinados activos internacionales.
Para Jupiter, la forma más adecuada de construir cartera en este entorno pasa por buscar alfa absoluto, no por seguir de forma pasiva un índice de referencia. Esto implica utilizar derivados con fines de flexibilidad y cobertura, mantener posiciones líquidas y adaptarse rápidamente a los cambios de escenario.
La gestora considera más atractivo centrarse en oportunidades de valor relativo que en grandes apuestas direccionales de beta. Dentro de este enfoque, destaca el interés por los tipos de mercados emergentes, apoyados en balances de mejor calidad y con menor exposición directa al riesgo de inflación y crecimiento de los grandes mercados desarrollados.
En renta fija, la prioridad debería ser preservar capacidad de maniobra: diversificar, mantener liquidez, usar coberturas y aprovechar los descuentos que genere la volatilidad.
En definitiva, Jupiter sostiene que el éxito en renta fija dependerá de reconocer los factores estructurales que están moviendo el mercado y posicionar las carteras en consecuencia. En un entorno de inflación persistente, riesgos geopolíticos y políticas estadounidenses imprevisibles, la flexibilidad y la gestión activa vuelven a ser determinantes.