El mercado de crédito está enviando una señal de advertencia sobre algunas de las principales compañías vinculadas a la inteligencia artificial, aunque los inversores en bolsa parecen prestar todavía poca atención.
El aviso procede de la ampliación de los diferenciales de los credit default swaps, instrumentos utilizados para asegurar la deuda de una empresa frente a un posible impago. Cuando estos diferenciales aumentan, el mercado está exigiendo una mayor prima para asumir el riesgo crediticio de la compañía.
Históricamente, un encarecimiento persistente de estos seguros ha coincidido en numerosas ocasiones con periodos de debilidad bursátil. Mott Capital Management recuerda que esta relación ya pudo observarse durante el otoño de 2025, cuando las grandes plataformas tecnológicas y las compañías de software atravesaron una etapa complicada.
Los diferenciales de crédito de los grandes operadores de centros de datos y servicios en la nube comenzaron a ampliarse desde mediados de junio.
El CDS a cinco años de Oracle pasó de aproximadamente 156,5 puntos básicos a 190,3 puntos. También aumentaron los correspondientes a Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet.
El tamaño absoluto de estos movimientos no implica por sí mismo una situación de peligro inmediato. Lo significativo es que los diferenciales se aproximan a sus niveles más amplios desde finales de marzo y que, en el caso de Meta, han llegado a marcar un nuevo máximo reciente.
El movimiento sugiere que los inversores en deuda están incorporando más riesgo a empresas que mantienen programas de inversión muy elevados en infraestructuras, centros de datos, servidores y capacidad de computación.
La señal resulta más llamativa porque la ampliación de los diferenciales ya no se limita a los grandes compradores de tecnología. También afecta a varios de los principales proveedores de chips.
El CDS de Nvidia aumentó desde aproximadamente 38 puntos básicos hasta 54,4 desde mediados de junio. Este nivel implicaría una probabilidad acumulada de impago cercana al 4,6% durante los próximos cinco años.
La cifra no significa que Nvidia se encuentre ante un riesgo inminente de insolvencia. La compañía dispone de una elevada generación de efectivo y ocupa una posición dominante en el mercado de aceleradores para inteligencia artificial. Sin embargo, el movimiento resulta significativo para una empresa que se encuentra entre las mayores del mundo por capitalización bursátil.
En AMD, la probabilidad implícita de impago habría aumentado desde alrededor del 3,3% hasta el 4,4%. En Broadcom, el avance sería todavía mayor: desde aproximadamente el 3,4% hasta el 6,6%.
Intel también se encuentra entre las compañías cuyos diferenciales han mostrado presión, reforzando la idea de que el mercado de crédito está revisando el riesgo del conjunto del ecosistema de la inteligencia artificial.
Una posible interpretación es que los inversores en crédito empiezan a cuestionar si el actual ritmo de inversión en inteligencia artificial puede mantenerse durante mucho más tiempo.
Los grandes grupos tecnológicos están destinando cantidades récord de capital a la construcción de centros de datos, la compra de procesadores avanzados, las redes eléctricas y la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA.
Estas inversiones favorecen directamente a Nvidia, AMD, Broadcom y otros proveedores de semiconductores. Sin embargo, al mismo tiempo presionan el flujo de caja de compañías como Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta u Oracle.
Las estimaciones de los analistas anticipan un descenso importante del flujo de caja libre de los grandes operadores durante los próximos doce meses, mientras que la caja generada por los fabricantes de chips debería aumentar con fuerza.
Esta dinámica crea una especie de juego de suma cero. El aumento de beneficios de los proveedores depende de que sus principales clientes continúen destinando enormes cantidades de capital a la inteligencia artificial.
Si las grandes plataformas decidieran moderar sus inversiones para proteger sus márgenes y su generación de caja, los fabricantes de semiconductores terminarían sufriendo una desaceleración de la demanda.
La señal de cautela resulta especialmente relevante porque todavía no se observa un deterioro generalizado en el mercado de crédito.
El índice CDX Investment Grade, que mide el coste de asegurar una cesta amplia de deuda empresarial de alta calidad, se mantiene prácticamente estable. Esto indica que el mercado no está aumentando su preocupación por el conjunto de las compañías estadounidenses, sino por sectores y nombres concretos.
La ampliación de los CDS de los fabricantes de chips y de las grandes tecnológicas parece responder, por tanto, a riesgos específicos vinculados al ciclo de inversión en inteligencia artificial.
Si los diferenciales continuaran aumentando, la presión podría acabar trasladándose al índice general y al resto del mercado. Por ahora, la superficie permanece tranquila, pero bajo ella se está produciendo una reevaluación del riesgo.
La divergencia entre las estimaciones de los analistas y el comportamiento de los CDS plantea una cuestión importante.
Si las previsiones de fuerte crecimiento del flujo de caja de Nvidia, AMD, Intel y Broadcom fueran plenamente creíbles, lo lógico sería que sus diferenciales de crédito se mantuvieran estables o incluso se estrecharan.
Sin embargo, está ocurriendo lo contrario. El mercado de crédito parece estar asignando un mayor peso a riesgos que todavía no aparecen reflejados en las estimaciones de consenso ni en las cotizaciones bursátiles.
Entre esos riesgos se encuentran una moderación de la inversión de los grandes clientes, un exceso de capacidad futura, mayores necesidades de financiación, presión sobre los márgenes o una monetización de la IA más lenta de lo esperado.
La ampliación de los diferenciales no demuestra que el ciclo de inversión en inteligencia artificial esté próximo a finalizar ni que las grandes compañías tecnológicas afronten un problema de solvencia.
Sí muestra, en cambio, que los inversores en crédito están adoptando una postura más prudente ante un ciclo caracterizado por inversiones récord, valoraciones elevadas y una fuerte dependencia de las expectativas futuras.
La sostenibilidad del escenario dependerá de que los grandes operadores puedan seguir financiando el crecimiento de la infraestructura de IA sin deteriorar de forma excesiva su flujo de caja.
También será necesario que los fabricantes de semiconductores conviertan el actual auge de la demanda en resultados duraderos, y no únicamente en un pico temporal de inversión.
Por ahora, la bolsa continúa mostrando confianza. El crédito, sin embargo, empieza a elevar el precio del riesgo. Esa divergencia no constituye una señal automática de venta, pero sí una advertencia que los inversores en acciones deberían vigilar con atención.