Biogen vuelve a ganar tracción en bolsa gracias a una idea que empieza a pesar más que su negocio tradicional: la compañía ya no depende solo de neurología. Wells Fargo ha mejorado su recomendación sobre el valor hasta sobreponderar y ha elevado su precio objetivo desde 200 hasta 250 dólares, al considerar que el mercado está infravalorando el potencial de crecimiento que puede llegar desde sus tratamientos en inmunología y enfermedad renal.
El cambio de enfoque no es menor. Durante años, Biogen ha estado muy ligada a su franquicia neurológica, especialmente al negocio de esclerosis múltiple. El problema es que ese mercado se ha vuelto cada vez más competitivo, lo que obliga a la compañía a buscar nuevas palancas de crecimiento. Y ahí es donde Wells Fargo cree que empieza una etapa distinta.
Según la visión del banco, Biogen está acelerando su apuesta por productos en fase avanzada dirigidos a pacientes con lupus y a terapias para el rechazo mediado por anticuerpos en trasplante renal. Es decir, está construyendo una nueva vía de ingresos fuera del perímetro clásico de neurología, algo que podría reducir de forma importante la dependencia de los tratamientos más maduros de su cartera.
Esa es la base de la recomendación positiva: nuevos motores de crecimiento a medio plazo que no solo compensarían el desgaste del negocio de esclerosis múltiple, sino que podrían devolver al grupo una historia más atractiva de expansión de ingresos.
Wells Fargo calcula que las futuras ventas ajustadas procedentes de lupus y de las terapias para rechazo en trasplante renal podrían alcanzar unos 2.500 millones de dólares en 2035. Esa cifra, según el banco, sería suficiente para compensar con holgura la erosión esperada en los ingresos de los fármacos de esclerosis múltiple.
Esto importa mucho porque cambia la narrativa. El mercado ha tendido a mirar a Biogen como una compañía con productos maduros y con una cartera que necesitaba urgentemente una nueva dirección. Ahora el foco empieza a trasladarse a activos que, según esta lectura, ofrecen una oportunidad grande y todavía poco valorada.
Otro punto que sostiene el optimismo de Wells Fargo es el calendario de catalizadores. El banco espera noticias importantes en el próximo año y medio alrededor de varios candidatos de Biogen, entre ellos litifilimab, felzartamab y dapirolizumab. La idea es que estos activos cuentan con mecanismos diferenciados y con datos clínicos que ya habrían reducido parte del riesgo habitual de desarrollo.
En otras palabras, no se trataría solo de una apuesta lejana o excesivamente especulativa, sino de una cartera que ya ha empezado a construir credibilidad y que podría ofrecer sorpresas positivas a medida que avance el proceso clínico.
El atractivo adicional de esta llamada es que no coincide plenamente con la visión de conjunto del mercado. El consenso sigue dividido, con una parte relevante de analistas manteniendo una postura más neutral sobre el valor. Eso deja abierta la posibilidad de que, si Biogen empieza a confirmar con hechos esta nueva tesis de crecimiento, todavía haya margen para nuevas revisiones positivas.
Además, el comportamiento bursátil reciente tampoco ha sido especialmente brillante en comparación con el mercado, lo que ayuda a explicar por qué algunos inversores pueden seguir sin prestar demasiada atención al giro estratégico que ahora destaca Wells Fargo.
La conclusión es bastante clara: Biogen vuelve a entrar en el radar no por nostalgia de su negocio histórico, sino porque empieza a construir una historia distinta. Si su apuesta por inmunología y enfermedad renal confirma lo que algunos analistas ya están viendo, la compañía podría dejar de ser una farmacéutica defensiva con crecimiento limitado para pasar a ser una apuesta bastante más interesante de lo que hoy descuenta el mercado.