Un gestor de fondos ve una “oportunidad generacional” en este activo

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Capitalbolsa | 24 jul, 2026 16:17 - Actualizado: 10:30
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Puntos clave:

  • Los TIPS a 30 años ofrecen una rentabilidad real cercana al 3% anual.
  • Su rendimiento se suma a la inflación y está respaldado por el Tesoro estadounidense.
  • Bob Elliott los considera una oportunidad generacional frente a unas acciones muy caras.

Mientras gran parte de los inversores busca la próxima acción capaz de multiplicarse, el gestor de fondos Bob Elliott cree que una de las mejores oportunidades actuales se encuentra en un activo mucho menos llamativo: los bonos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación, conocidos como TIPS.

Elliott, director de inversiones de Unlimited Funds y antiguo ejecutivo de Bridgewater, sostiene que la reciente caída del mercado de bonos ha elevado la rentabilidad real de los TIPS a 30 años hasta casi el 3% anual por encima de la inflación. En su opinión, se trata de una oportunidad generacional que permanece “a plena vista”.

Qué significa obtener inflación más un 3%

La rentabilidad de los TIPS se expresa en términos reales. Esto significa que el principal del bono se ajusta con la inflación y, sobre esa cantidad actualizada, el inversor recibe además el rendimiento real contratado.

Por ejemplo, si la inflación media fuera del 3% y el bono ofreciera una rentabilidad real del 3%, el rendimiento nominal aproximado ascendería al 6% anual. Si la inflación fuera mayor, la compensación total también aumentaría.

El atractivo no está en ganar únicamente un 3%, sino en asegurar un 3% anual de poder adquisitivo por encima de cualquier inflación futura.

Los TIPS de vencimientos más cortos ofrecen actualmente alrededor de inflación más un 2%, mientras que los bonos a largo plazo se aproximan al 3%. Según Elliott, estos niveles son excepcionalmente elevados desde una perspectiva histórica.

Una alternativa frente a unas acciones exigentes

El argumento del gestor no se limita al atractivo absoluto de los bonos. También se apoya en la valoración de la renta variable. Elliott considera que las cotizaciones actuales descuentan unas expectativas de crecimiento extraordinariamente elevadas, entre las mayores observadas desde la Segunda Guerra Mundial.

En ese contexto, los TIPS pueden actuar como una herramienta de diversificación si el crecimiento económico o los beneficios empresariales decepcionan. Mientras las acciones necesitan que se cumplan previsiones muy optimistas, los bonos protegidos contra la inflación permiten fijar una rentabilidad real conocida si se mantienen hasta vencimiento.

Los datos históricos muestran hasta qué punto resulta poco frecuente garantizar un rendimiento real del 3%. Desde 1928, la rentabilidad real mediana de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años durante un ejercicio fue aproximadamente del 1,1%. En periodos móviles de diez años, la mediana se redujo al 0,8%.

La deuda pública refuerza el argumento inflacionista

La elevada deuda de Estados Unidos representa uno de los principales riesgos para los bonos convencionales. Históricamente, los gobiernos han reducido el peso real de su endeudamiento mediante periodos de inflación acompañados de tipos de interés inferiores al crecimiento de los precios.

Ese proceso perjudica especialmente a los bonos nominales, porque los pagos futuros pierden poder adquisitivo. Los TIPS, en cambio, ajustan su principal con la inflación, por lo que constituyen una protección más directa frente a una estrategia de represión financiera.

Brett Arends recuerda que los TIPS representan apenas alrededor del 7% de la deuda federal estadounidense. Por ello, considera poco probable que el Gobierno trate de modificar de forma retroactiva sus condiciones, ya que generaría un enorme daño reputacional a cambio de un ahorro limitado.

No están libres de riesgo en el corto plazo

Aunque el rendimiento real pueda estar garantizado al mantener el bono hasta vencimiento, su cotización puede registrar fuertes fluctuaciones antes de esa fecha. Los TIPS de muy largo plazo son especialmente sensibles a los movimientos de los tipos reales.

Si las rentabilidades reales continúan subiendo, el precio de los bonos ya emitidos puede seguir cayendo. Por tanto, un inversor que necesite vender antes del vencimiento podría sufrir pérdidas relevantes, aunque la protección contra la inflación permanezca intacta.

El riesgo de duración hace que estos activos sean más apropiados para inversores con horizonte largo, capacidad para soportar volatilidad y una necesidad real de preservar poder adquisitivo.

El precedente del año 2000

Arends compara la situación actual con el final de la burbuja tecnológica. En el año 2000, muchos inversores despreciaban los bonos protegidos contra la inflación porque esperaban obtener rentabilidades muy superiores en bolsa.

Sin embargo, durante la década posterior, el fondo Vanguard Inflation-Protected Securities aproximadamente duplicó el capital, mientras que el S&P 500 acumuló una pérdida cercana al 15% antes de tener en cuenta la inflación.

La conclusión de Bob Elliott es que asegurar hoy una rentabilidad real próxima al 3% puede resultar mucho más valioso de lo que parece. No garantiza superar a la bolsa en todos los escenarios, pero ofrece una combinación poco habitual de protección contra la inflación, respaldo soberano y retorno real elevado en un momento en el que otros activos descuentan expectativas extremadamente exigentes.

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