La fuerte volatilidad registrada en las compañías vinculadas a la inteligencia artificial está llevando a algunos inversores a buscar alternativas fuera de la temática dominante del mercado. En este contexto, UBS ha elaborado una selección de 40 valores con recomendación de compra que ofrecen exposición a negocios de calidad y una mayor capacidad defensiva.
Tobias Burns explica que la corrección ya afecta a buena parte del ecosistema de la IA. Los fondos ligados a centros de datos, semiconductores y fabricantes de memorias han sufrido importantes descensos durante el último mes, después de las fuertes revalorizaciones acumuladas previamente.
Joseph Parkhill, estratega de UBS, señala que numerosos operadores de elevada calidad han quedado fuera del foco de los inversores. En muchos casos, su peor comportamiento bursátil no responde a un deterioro de los fundamentales, sino al desplazamiento masivo del capital hacia la inteligencia artificial.
Esta divergencia ha provocado una reducción considerable de sus múltiplos de valoración. Para UBS, el ajuste ofrece una oportunidad de entrada en negocios estables, con elevada generación de caja y menor sensibilidad al ciclo tecnológico.
Entre las compañías seleccionadas aparecen nombres tradicionales de consumo defensivo como McDonald’s y PepsiCo. Sus marcas, capacidad de fijación de precios y recurrencia de ingresos pueden proporcionar estabilidad en periodos de mayor incertidumbre.
Tobias Burns destaca también la presencia de compañías financieras como Charles Schwab y S&P Global. La primera ofrece exposición al crecimiento del ahorro y la inversión, mientras que la segunda dispone de ingresos recurrentes procedentes de calificaciones crediticias, índices y datos financieros.
UBS incluye además empresas de software y servicios de información como Thomson Reuters y SS&C Technologies. Aunque están relacionadas con la digitalización, su tesis no depende directamente del gasto masivo en centros de datos o chips para IA.
Estas compañías cuentan con modelos de suscripción, elevados costes de cambio y una base de clientes relativamente estable, características especialmente valoradas cuando aumenta la incertidumbre sobre el crecimiento económico.
La estrategia de UBS no implica que el ciclo de inteligencia artificial haya terminado. El objetivo es reducir la concentración y complementar las posiciones tecnológicas con compañías que puedan comportarse mejor si continúa la corrección.
Tobias Burns concluye que el fuerte consenso alcista alrededor de la IA ha dejado algunas coberturas y activos defensivos a precios relativamente bajos. Para los inversores, la oportunidad podría estar ahora en recuperar exposición a empresas de calidad que han sido ignoradas durante el auge tecnológico.