Nosotros mantenemos una tesis clara: Tesla (TSLA) sigue cotizando cerca de máximos con una capitalización alrededor de 1,4 billones de dólares, pero su negocio principal ya no se comporta como una historia de hipercrecimiento. Esa discrepancia entre narrativa y fundamentales es lo que hace que el valor nos encaje como uno de los cortos más interesantes para 2026.
En 2025, Tesla apenas avanzó alrededor de un 2%, frente a un +16% del S&P 500. No es una sentencia, pero sí una señal: mantener una valoración tan exigente se complica cuando el núcleo del negocio deja de acelerar.
El cuarto trimestre dejó cifras tibias: 434.000 vehículos producidos y 418.000 entregados. Y lo más importante está en el año completo: Tesla se quedó por debajo de 1,64 millones de entregas en 2025, lo que implica una caída cercana al 10% interanual. Además, el “run-rate” (TTM) llegó a superar los 1,8 millones a finales de 2023 y desde entonces la tendencia ha sido descendente.
Nuestra lectura: el negocio que más pesa (venta de vehículos) no está creciendo. Y con una capitalización de 1,4T$, eso abre una brecha peligrosa.
La competencia no solo se intensifica: BYD ya ha superado a Tesla como mayor empresa de vehículos eléctricos a nivel global. Si el líder pierde el liderazgo y, además, el crecimiento se frena, el mercado termina comparando con automoción, no con una “plataforma” con crecimiento infinito.
El Cybertruck venía con la expectativa de ser un motor de volumen. Sin embargo, la categoría de “otros modelos” se mantiene por debajo de 12.000 unidades, lo que sugiere que el producto no está aportando la tracción necesaria para mover la aguja financiera. Además, el ajuste drástico en el contrato de baterías (recortado desde cifras que apuntaban a “miles de millones” a prácticamente cero, según el texto base) refuerza la idea de que el proyecto no escala como se vendía.
Tesla ha ido pivotando hacia un modelo de suscripción en FSD: de un pago de 8.000 $ a aproximadamente 99 $/mes. Sobre el papel, esto “industrializa” ingresos recurrentes, pero el payback se estira a cerca de 7 años, y no existe ninguna garantía de retención durante tanto tiempo si el producto no mejora de forma clara. Además, el hecho de que el precio haya sido recortado desde niveles más ambiciosos en el pasado es una señal de menor poder de pricing.
Incluso en un escenario optimista, el FSD no parece hoy una fuente de caja incremental masiva que justifique por sí sola la valoración actual.
Optimus es el siguiente gran “sueño” del relato, pero por ahora sigue siendo una promesa en desarrollo. Además, el hecho de que el “cerebro” de IA se vincule a xAI (empresa donde Elon Musk tiene un incentivo económico mayor) abre dudas razonables sobre cuánto valor económico real acabará capturando Tesla si ese proyecto despega.
Si hacemos un ejercicio simple de suma de partes con supuestos generosos para los segmentos “opcionales”, la valoración resultante queda muy por debajo de la capitalización actual:
| Negocio | Supuesto | Valor aproximado |
|---|---|---|
| Vehículos | 10x beneficios (alto para automoción) | 50.000 M$ |
| Servicios vehículo | 10x beneficios | 7.500 M$ |
| Energía / almacenamiento | 5x ventas (muy exigente) | 70.000 M$ |
| Optimus | Valor “opcional” / benchmark | 40.000 M$ |
| FSD | Valor “opcional” conservador | 55.000 M$ |
| Total | 222.500 M$ |
El mensaje es claro: incluso siendo generosos con las “opciones”, el resultado representa una fracción de lo que el mercado descuenta hoy. Eso ilustra por qué creemos que Tesla cotiza con una prima de expectativas difícil de sostener si el foco vuelve a entregas, márgenes y beneficios.
Ser corto en Tesla no es solo tener razón, es acertar el timing. El valor tiende a moverse por anuncios y nuevos proyectos tanto o más que por fundamentales. Un anuncio potente sobre IA/Optimus o una operación corporativa ligada al ecosistema de Musk podría impulsar la acción aunque el negocio de vehículos siga débil. Por eso, si se plantea un corto, debe ser con tamaño controlado y reglas claras.
Nosotros mantenemos Tesla como uno de nuestros cortos preferidos para 2026. El núcleo de la tesis es simple: el negocio principal se enfría, la competencia sube un escalón y los motores “opcionales” (FSD, Optimus, Cybertruck) siguen aportando más relato que caja demostrable a gran escala. En un valor que aún cotiza como plataforma, el margen para decepcionar es alto.