La reciente salida a bolsa de SpaceX ha vuelto a poner en el radar de los inversores una temática que va mucho más allá del simple negocio de lanzamientos espaciales. Según explica Philip van Doorn en MarketWatch, el foco se está desplazando hacia dos grandes áreas de crecimiento: las comunicaciones globales por satélite y el procesamiento de datos mediante inteligencia artificial desde infraestructuras orbitales. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
En este contexto, Drew Cupps, gestor de Polen Capital, considera que en los próximos años podrían formarse “dos corrientes bien diferenciadas” dentro de las comunicaciones satelitales. Por un lado, estaría Starlink, el negocio de conectividad de SpaceX, que ya cuenta con millones de suscriptores y aspira a competir directamente con las redes terrestres. Por otro, aparecen compañías más pequeñas que intentan construir alternativas o nichos complementarios.
El interés no se limita a SpaceX. Cupps señala seis compañías cotizadas que combinan exposición a satélites, defensa, drones, comunicaciones espaciales y sistemas militares avanzados. Algunas tienen un perfil claramente espacial, como AST SpaceMobile, Rocket Lab o Planet Labs. Otras se sitúan en la intersección entre espacio y defensa, como Kratos, nLight y AeroVironment.
Entre los nombres citados, AST SpaceMobile destaca por sus previsiones de crecimiento. La compañía busca ofrecer comunicaciones directas desde satélite a teléfonos móviles y ya mantiene acuerdos con AT&T y Verizon. Sus ingresos estimados pasarían de 166 millones de dólares en 2026 a casi 2.000 millones en 2028, lo que implica una tasa anual compuesta superior al 245%.
El perfil, sin embargo, es exigente: mucho crecimiento esperado, capitalización elevada y alta sensibilidad a la ejecución. Para un inversor conservador, puede ser demasiado especulativa. Para perfiles agresivos, es una de las apuestas más puras en conectividad satelital.
La segunda línea de inversión pasa por la defensa. Kratos fabrica drones y sistemas de mando y control para clientes gubernamentales. nLight desarrolla láseres de alta potencia para aplicaciones militares y también con potencial uso en comunicaciones espaciales. AeroVironment, por su parte, combina drones, municiones merodeadoras y sistemas contra drones.
El fondo de mercado es evidente: los conflictos recientes han demostrado que derribar drones baratos con misiles caros es ineficiente. Eso abre una oportunidad para soluciones más económicas, escalables y tecnológicamente avanzadas.
La conclusión es que SpaceX ha actuado como catalizador, pero no agota la oportunidad. El universo de compañías más pequeñas vinculadas al espacio y la defensa ofrece más volatilidad, pero también mayor capacidad de crecimiento si las previsiones se cumplen.