En un mercado tensionado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, Citi cree que todavía hay espacio para encontrar oportunidades selectivas. Mientras buena parte de Wall Street sigue centrada en el impacto del conflicto sobre el petróleo, la inflación y la bolsa, el banco ha puesto el foco en varias acciones que, según su análisis, están pasando relativamente desapercibidas y podrían registrar subidas relevantes si aparecen catalizadores favorables.
La idea de Citi no consiste simplemente en comprar valores que hayan caído mucho. Lo que ha hecho el analista Richard Schlatter es cruzar sus indicadores de concentración en cartera para detectar nombres que todavía no están excesivamente saturados en posicionamiento y que, además, cuenten con catalizadores positivos a corto plazo.
Eso es importante, porque en un entorno de volatilidad elevada no basta con que una acción parezca barata. También hace falta que exista margen para que el mercado vuelva a mirarla y que los fundamentales puedan activar ese cambio de percepción. Bajo ese filtro, Citi selecciona cinco compañías: Delta Air Lines, Summit Therapeutics, Apogee Therapeutics, Wave Life Sciences y Stellantis.
Uno de los nombres destacados es Delta Air Lines. La acción había caído apenas un 3,8% en marzo, un retroceso moderado si se compara con otros sectores más castigados. En lo que va de 2026, sin embargo, acumulaba una bajada cercana al 9%, lo que la sitúa en camino de romper una racha de tres años consecutivos al alza.
Aun así, el consenso de analistas sigue siendo claramente favorable. Según los datos recogidos en el artículo original, la mayoría recomienda comprar el valor y el precio objetivo medio apunta a un potencial de subida relevante para los próximos doce meses. La lectura aquí es que, pese al ruido macro y al impacto del combustible sobre el sector aéreo, Wall Street todavía ve recorrido en la compañía.
La presencia de Summit Therapeutics, Apogee Therapeutics y Wave Life Sciences deja claro que Citi también está viendo valor en biotecnología. En estos casos, el atractivo no depende tanto del entorno geopolítico como de posibles hitos clínicos, avances en desarrollo o cambios en percepción del mercado.
En el caso de Summit Therapeutics, el banco destaca que la acción incluso había logrado mantenerse en positivo desde el inicio del conflicto, al tiempo que seguía mostrando una baja concentración en posiciones largas. Eso sugiere que todavía no se ha convertido en una operación demasiado concurrida y que conserva capacidad para reaccionar si llegan noticias favorables.
Este punto es relevante: en momentos de fuerte incertidumbre, muchos inversores buscan refugiarse en historias donde el catalizador depende menos del ciclo macro y más de eventos propios. Ahí es donde los nombres de biotecnología pueden ganar interés, siempre con el riesgo inherente del sector.
La inclusión de Stellantis añade un matiz interesante. En un momento en el que el mercado está extremadamente pendiente de tecnología, energía y defensa, un fabricante de automóviles puede parecer una apuesta secundaria. Precisamente por eso puede encajar en esta estrategia: si el valor no está saturado y aparece algún catalizador positivo, la reacción podría ser más intensa de lo que muchos esperan.
Lo mismo ocurre, en términos generales, con la propia filosofía del informe. Citi no está diciendo que el mercado haya dejado atrás los riesgos, sino que incluso dentro de una fase incómoda siguen existiendo acciones donde el consenso todavía no está excesivamente cargado y donde la relación entre riesgo y oportunidad puede resultar favorable.
Lo interesante de esta selección es que no persigue lo obvio. En un mercado dominado por el miedo, muchas veces las mejores oportunidades aparecen en valores que no están en la portada de todos los informes, pero que sí conservan catalizadores claros y una base accionarial menos saturada.
Nosotros vigilaríamos especialmente dos bloques: por un lado, Delta como opción de recuperación si el petróleo se estabiliza; por otro, las biotecnológicas como apuestas más tácticas y de mayor riesgo. No son ideas para comprar a ciegas, pero sí para seguir de cerca en un mercado que aún castiga mucho y distingue poco.