Nike sigue intentando recuperar el terreno perdido, pero el proceso está siendo más lento de lo que esperaba parte del mercado. Según CNBC, RBC ha rebajado su recomendación sobre la compañía desde outperform hasta sector perform, al considerar que la mejora bajo el mando del consejero delegado Elliott Hill avanza, pero con menor amplitud y velocidad de la prevista.
El banco también ha reducido su precio objetivo hasta 50 dólares por acción, lo que supone un potencial aproximado del 12% respecto al cierre anterior. La rebaja llega en un momento delicado para Nike, cuyas acciones acumulan una caída superior al 70% desde los máximos de finales de 2021 y han retrocedido alrededor de un 45% desde la llegada de Hill a la dirección.
El analista Piral Dadhania reconoce que Nike está mostrando avances, pero advierte de que las mejoras siguen concentradas en áreas concretas y no se están extendiendo con suficiente fuerza a toda la cartera de productos. Ese es el principal problema: la marca conserva activos muy potentes, pero su recuperación no está siendo uniforme.
RBC considera que Nike mantiene una posición destacada en calzado lifestyle, pero está encontrando una competencia cada vez más agresiva en segmentos clave. En running, marcas como On Running, Hoka y New Balance están capturando protagonismo, mientras que en ropa femenina premium destacan Vuori, Alo Yoga y Lululemon.
El problema de Nike no es la desaparición de la marca, sino la pérdida de velocidad frente a competidores que están conectando mejor con algunas categorías de mayor crecimiento.
RBC cree que los próximos resultados, previstos para el 30 de junio, podrían superar las expectativas gracias a las ventas vinculadas al Mundial de Fútbol. Este tipo de eventos suele favorecer la demanda de equipaciones, zapatillas y productos deportivos asociados a selecciones y grandes campañas globales.
Sin embargo, el banco no espera una mejora clara en el negocio directo al consumidor, una de las áreas donde Nike necesita demostrar que puede recuperar tracción. Además, Dadhania ha recortado sus estimaciones de beneficio por acción, citando un crecimiento de ingresos más débil y una recuperación de márgenes más lenta.
Uno de los puntos que más preocupa a RBC es la velocidad de ejecución. La firma considera que Nike no está avanzando tan rápido como sería deseable en la renovación de producto y en la limpieza de inventarios. Esto puede limitar la recuperación de ingresos y mantener la presión sobre la rentabilidad durante el resto de 2026.
El informe apunta que la segunda mitad del año difícilmente ofrecerá crecimiento positivo de ingresos. Para una compañía que cotiza todavía con una prima de marca relevante, esa falta de aceleración complica la posibilidad de una rerating sostenido en Bolsa.
Nike necesita algo más que estabilizar el negocio: necesita volver a demostrar liderazgo en producto, acelerar la rotación de inventario y recuperar relevancia frente a marcas más ágiles.
La rebaja de RBC no implica que Nike esté rota como compañía, pero sí confirma que el mercado ha dejado de concederle el beneficio de la duda. La marca sigue siendo global, rentable y con enorme reconocimiento, pero eso ya no basta si la ejecución comercial va por detrás de la competencia.
Para los inversores, el valor queda en una zona incómoda: puede ofrecer rebotes tácticos si los resultados sorprenden por el efecto Mundial, pero la recuperación estructural exige señales más claras en ventas directas, margen, inventarios y cuota de mercado. Hasta que eso aparezca, Nike seguirá siendo más una historia de reconstrucción que una apuesta de crecimiento claro.