El respaldo de Wall Street a Netflix comienza a debilitarse después de que sus últimos resultados no consiguieran disipar las dudas sobre la evolución futura del crecimiento. Las cifras del segundo trimestre estuvieron próximas a las previsiones, pero la guía ofrecida por la compañía y el modesto avance de las horas de visualización provocaron una fuerte reacción negativa de la cotización.
Netflix obtuvo unos ingresos de 12.560 millones de dólares, ligeramente por debajo de los 12.590 millones esperados, aunque un 13% superiores a los del mismo periodo del año anterior. El beneficio por acción alcanzó 0,80 dólares, frente a los 0,79 dólares previstos.
La compañía estrechó su previsión de ingresos anuales hasta un rango de entre 51.000 y 51.400 millones de dólares y anticipó que el crecimiento se moderará hasta el 12% en el tercer trimestre. Al mismo tiempo, las horas de visualización aumentaron únicamente un 2% durante el primer semestre, mientras que el gasto en contenidos crecerá alrededor de un 10% en 2026.
Peter Supino, analista de Wolfe Research, describió las cuentas como un “mosaico confuso”. Aunque mantiene su recomendación de sobreponderar, redujo el precio objetivo desde 107 hasta 84 dólares.
La principal preocupación del mercado es que Netflix esté entrando en una fase más madura, con menor crecimiento de usuarios y de ingresos, al tiempo que mantiene una elevada inversión en contenidos. La compañía deberá demostrar que conserva capacidad para subir precios, desarrollar el negocio publicitario y sostener márgenes crecientes.
Bank of America mantiene su recomendación de compra, pero reduce su valoración desde 125 hasta 105 dólares. La firma considera que los resultados no fueron lo bastante sólidos como para modificar el debate sobre la desaceleración de los ingresos, la menor interacción de los usuarios y la posibilidad de nuevas adquisiciones.
Citi sitúa su objetivo en 100 dólares y destaca como elementos negativos la debilidad de los ingresos en Estados Unidos y Canadá, una guía inferior a la esperada y la ausencia de una mejora de las previsiones anuales.
Goldman Sachs mantiene su recomendación de compra y fija un precio objetivo de 94 dólares. Su tesis se apoya en el crecimiento de usuarios, la capacidad de fijación de precios, el aumento de los ingresos publicitarios y las recompras de acciones.
Bernstein también conserva una visión positiva, con un objetivo de 95 dólares, aunque reconoce que no existe un catalizador evidente a corto plazo.
Las firmas más prudentes son Wells Fargo y Barclays, ambas con recomendación neutral y un precio objetivo de 80 dólares. Wells Fargo considera que Netflix se está convirtiendo en una compañía madura y que una mayor expansión de márgenes podría poner en peligro el crecimiento.
Morgan Stanley mantiene sobreponderar y sitúa su valoración en 83 dólares. Considera que los temores sobre el compromiso de los usuarios pueden estar sobredimensionados, pero admite que los resultados no resuelven las dudas sobre crecimiento, rentabilidad de las inversiones y operaciones corporativas.
El consenso continúa viendo potencial en Netflix, pero la reducción generalizada de precios objetivos refleja una menor visibilidad sobre sus próximos motores de crecimiento y limita el recorrido inmediato de la acción.