La tregua temporal en la guerra con Irán ha abierto la puerta a que parte del mercado vuelva a mirar hacia Asia, y en especial hacia algunas compañías chinas que habían sufrido un castigo notable en bolsa. Según explica Morgan Stanley, una relajación de las tensiones geopolíticas puede favorecer una mejora paulatina de las cadenas de suministro y devolver el interés inversor a temas que ya habían liderado el mercado meses atrás, como la cadena de valor de la inteligencia artificial.
Los estrategas del banco, con base en Singapur y Hong Kong, consideran que un escenario de menor tensión en Oriente Medio puede reactivar el apetito por valores asiáticos con fuerte exposición a esa región. Para detectarlos, elaboraron un filtro sobre compañías de Asia-Pacífico que generasen más del 5% de sus ingresos en Oriente Medio y que, además, hubiesen caído más de un 5% entre finales de febrero y el 7 de abril.
La idea de fondo es sencilla: aunque el conflicto no haya sido el único motivo de la corrección bursátil, sí ha contribuido a deteriorar las expectativas sobre actividad, logística y demanda. Si ese riesgo geopolítico se modera, algunos de estos valores podrían recuperar terreno.
Dentro de China, Morgan Stanley subraya tres valores que habían retrocedido más de un 10% durante el periodo analizado:
El banco añade que estos valores cuentan con recomendación de overweight o equal weight, lo que refuerza la idea de que no se trata solo de rebotes tácticos, sino de nombres que ya estaban en el radar estratégico de la firma.
Uno de los mensajes más interesantes del informe es que, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre con normalidad, el gasto en seguridad energética, defensa y renovables seguirá siendo sólido. Es decir, Morgan Stanley no interpreta este episodio como un ruido pasajero, sino como un catalizador que puede acelerar ciertas tendencias estructurales.
En el caso chino, eso se traduce en una posible mayor atención hacia valores industriales y de energías limpias, especialmente aquellos relacionados con soluciones de almacenamiento energético. Según la firma, la demanda de tecnologías limpias respaldadas por sistemas de almacenamiento podría experimentar un salto de nivel en este nuevo contexto.
Ahora bien, Morgan Stanley no oculta que el escenario sigue teniendo riesgos. Aunque el banco ve potencial alcista amplio para la bolsa china este año, también reconoce que la incertidumbre sigue siendo elevada. El entorno deflacionista, la debilidad del consumo y una política fiscal todavía prudente continúan actuando como frenos para la mejora de beneficios empresariales.
De hecho, el repunte del petróleo ayudó a que los precios de fábrica en China subieran en marzo por primera vez en tres años, pero la inflación al consumo del 1% quedó por debajo de lo esperado. Esa combinación refleja una economía que aún no termina de mostrar una recuperación robusta en la demanda interna.
En resumen, el mensaje de Morgan Stanley es claro: hay oportunidades selectivas en China si la tensión en Oriente Medio sigue moderándose, pero no conviene confundir un posible rebote táctico con una desaparición de los problemas estructurales del mercado chino.