Las acciones de Micron siguen en plena ebullición. Tras una revalorización cercana al 240% en los últimos doce meses, el consenso podría pensar que el recorrido está agotado. Sin embargo, desde UBS creen justo lo contrario: el mercado todavía infravalora la profundidad y duración del ciclo alcista de la memoria.
El banco suizo ha reiterado su recomendación de compra y ha elevado su precio objetivo desde 300 hasta 400 dólares por acción, lo que implica un potencial adicional de alrededor del 16% desde los niveles actuales. El cambio de visión llega tras una serie de reuniones con el equipo directivo de la compañía, que transmitió un mensaje claro sobre la solidez del ciclo en curso.
Según explica UBS, la inteligencia artificial ha alterado de forma estructural el mercado de la memoria, especialmente en el caso de la DRAM. En el pasado, la memoria era vista como un simple componente dentro del sistema. Hoy, en cambio, se ha convertido en un factor diferenciador clave dentro del hardware de alto rendimiento.
El analista Timothy Arcuri subraya que los clientes de Micron han pasado a considerar la memoria como un activo estratégico, lo que ha cambiado por completo la forma en que gestionan sus compras. Ya no se trata solo de precio, sino de rendimiento, fiabilidad y calidad, algo que permite a los fabricantes líderes capturar más valor.
En palabras de UBS, los proveedores de memoria por fin están siendo remunerados por ofrecer productos “best-in-class”, algo impensable en el mundo pre-IA.
Otro punto clave del análisis es el fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. Micron estaría cubriendo actualmente solo entre el 50% y el 75% de la demanda de algunos de sus principales clientes, lo que refuerza la tesis de escasez persistente y apoya la idea de un ciclo alcista más largo de lo habitual.
UBS destaca además que el crecimiento del contenido de DRAM en los servidores de IA sigue siendo infravalorado por el mercado. Frente a la memoria NAND, la DRAM ofrece una propuesta de valor superior en sistemas avanzados, al permitir soluciones más personalizadas y de mayor calidad, un área donde Micron se encuentra bien posicionada.
La conclusión de UBS es clara: no se trata de un repunte cíclico tradicional, sino de un cambio estructural en el mercado de la memoria impulsado por la IA. La combinación de demanda creciente, oferta limitada y mayor poder de fijación de precios podría sostener un ciclo alcista más extenso y menos volátil de lo que muchos inversores esperan.
Con el valor todavía lejos de algunos de los objetivos más optimistas del consenso —que llegan hasta los 500 dólares—, UBS cree que Micron sigue siendo una de las formas más directas de exponerse al boom de la inteligencia artificial más allá de los grandes nombres del diseño de chips.
Conclusión: Micron ya ha corrido mucho, pero según UBS, el mercado aún no ha descontado plenamente hasta qué punto la IA ha convertido la memoria en un activo estratégico. Y eso deja margen para que el rally continúe.