Salesforce vuelve a situarse en el centro del debate sobre el futuro del software en la era de la inteligencia artificial. Sus resultados del cuarto trimestre no han sido un desastre, pero tampoco han servido para detener la sangría que arrastra el sector en 2026.
La compañía prevé ingresos para el ejercicio fiscal 2027 entre 45.800 y 46.200 millones de dólares, ligeramente por debajo de lo esperado en el extremo inferior del rango. El beneficio ajustado también quedó en línea, pero sin sorpresa positiva. En un entorno donde el mercado exige aceleración clara, eso sabe a poco.
El gran foco estratégico es Agentforce, la plataforma de automatización con IA. La compañía afirma haber superado los 800 millones de dólares en ingresos anualizados con este producto.
El problema es matemático: Agentforce representa aproximadamente el 2% del negocio. El 98% restante sigue creciendo a ritmos del 6-8%, en un entorno de presión presupuestaria empresarial y fuerte competencia.
Bernstein es contundente: “potencial alcista limitado y riesgo bajista significativo”. UBS coincide en que el núcleo del negocio sigue bajo presión. La duda no es si Agentforce funciona, sino si puede compensar la desaceleración estructural del resto.
Las recomendaciones muestran una dispersión significativa:
• Bernstein: Infraponderar – 194$
• UBS: Neutral – 200$
• Wells Fargo: Peso igual – 210$
• Deutsche Bank: Comprar – 255$
• Barclays: Sobreponderar – 265$
• Goldman Sachs: Comprar – 281$
• Morgan Stanley: Sobrepeso – 287$
• JPMorgan: Sobreponderar – 320$
El rango es amplio. Los más alcistas confían en que la reaceleración orgánica llegará en la segunda mitad de 2027, apoyada además por una autorización de recompra de 50.000 millones de dólares. Los más prudentes creen que el negocio central está maduro y que la competencia en CRM se intensifica.