Según explica Dividend Yield Theorist, invertir en dividendos de crecimiento no es una carrera de velocidad, sino un ejercicio de disciplina a largo plazo. Su lista de las 15 mejores acciones para enero de 2026 no busca batir al mercado cada mes, sino construir una rentabilidad anual sostenida cercana al 12%.
En diciembre, la estrategia funcionó razonablemente bien: +0,83% frente a caídas del S&P 500 y del ETF de dividendos VIG. En el conjunto de 2025, la cartera avanzó un 11,5%, quedándose algo por detrás del índice, pero manteniendo coherencia con su perfil más defensivo y estable.
El atractivo principal de la lista no es la rentabilidad inicial, que ronda el 1,35%, sino el ritmo de crecimiento: los dividendos han aumentado cerca de un 17% anualizado en los últimos cinco años. Bajo este enfoque, el autor estima un potencial de rentabilidad compuesta de doble dígito a largo plazo.
Precisamente la variante más orientada a valor fue la que mejor se comportó en diciembre, lo que sugiere que, incluso en un mercado dominado por grandes tecnológicas, la valoración vuelve a importar en determinados tramos del ciclo.
La propuesta de Dividend Yield Theorist para enero de 2026 es clara: combinar empresas de alta calidad con crecimiento sostenido del dividendo y precios razonables. No es una estrategia para buscar golpes rápidos, sino una base sólida para carteras de medio y largo plazo en un entorno de mercado cada vez más exigente.
