Las posiciones largas en semiconductores globales se han convertido en la operación más concurrida de la historia, según la última Encuesta Global de Gestores de Fondos de Bank of America correspondiente a julio de 2026.
El informe, recogido por Giuseppe Dellamotta, muestra un mercado dominado por un elevado grado de optimismo, con una fuerte exposición a tecnología, renta variable estadounidense y compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
La lectura más llamativa es que el 82% de los gestores considera que las posiciones largas en semiconductores son actualmente la operación más saturada del mundo. Aunque los inversores redujeron ligeramente su exposición a tecnología durante julio, Bank of America destaca que prácticamente nadie mantiene posiciones cortas en el sector.
El sentimiento de los inversores internacionales ha mejorado hasta su nivel más elevado desde febrero, apoyado en tres grandes argumentos: una economía más resistente de lo esperado, el fuerte ciclo inversor relacionado con la inteligencia artificial y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria relativamente acomodaticia.
Giuseppe Dellamotta señala que un récord del 54% de los gestores no espera ningún tipo de aterrizaje forzoso de la economía global. En el extremo contrario, solo un 2% anticipa una recesión severa o un aterrizaje brusco.
Esta concentración de opiniones refleja una confianza muy elevada en la continuidad del crecimiento económico y de los beneficios empresariales.
La exposición al riesgo también se observa en la evolución de la liquidez. Los niveles de efectivo de las carteras han descendido desde el 4,1% hasta el 3,6%.
Bank of America califica este porcentaje como “súper bajo” y señala que activa una señal de venta dentro de su conocida regla de efectivo. Históricamente, niveles tan reducidos indican que los gestores ya han destinado una parte muy elevada de sus recursos a activos de riesgo, dejando menos capacidad para nuevas compras.
Giuseppe Dellamotta recuerda que este tipo de indicadores funciona mejor como señal contraria que como herramienta de sincronización exacta. Un posicionamiento extremo no obliga al mercado a girarse de inmediato, pero sí aumenta la vulnerabilidad ante cualquier sorpresa negativa.
Los gestores han incrementado su asignación a renta variable estadounidense hasta alcanzar el mayor nivel de sobreponderación desde diciembre de 2024.
Esta preferencia se apoya en la fortaleza de los beneficios empresariales, el liderazgo tecnológico y la expectativa de que Estados Unidos continúe superando a otras grandes economías.
El posicionamiento es especialmente intenso en semiconductores, centros de datos e infraestructura vinculada a la inteligencia artificial. La inversión prevista por los grandes hiperescaladores continúa siendo una de las principales referencias del mercado.
El 61% de los encuestados no espera que las grandes compañías tecnológicas reduzcan su gasto de capital en inteligencia artificial durante este año. Solo el 28% anticipa algún recorte.
La encuesta también refleja una fuerte convicción sobre la Reserva Federal. El 83% de los gestores no espera que el banco central estadounidense eleve los tipos antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Para Giuseppe Dellamotta, esta visión resulta especialmente relevante porque el mercado ha vuelto a mostrar preocupación por la inflación, el petróleo y el repunte de las rentabilidades de los bonos.
Si la Fed adoptara un tono más restrictivo de lo esperado o si los datos de inflación obligaran a revisar el escenario monetario, el ajuste podría ser especialmente intenso en los segmentos con mayor duración y valoración, como la tecnología y los semiconductores.
Otro de los datos más llamativos es la reducción de las expectativas sobre el crudo. Los gestores sitúan ahora el precio del petróleo para finales de 2026 en torno a 71 dólares por barril, frente a los 86 dólares previstos en junio.
Esta revisión contrasta con la reciente escalada de las tensiones en Oriente Medio y con el cierre del estrecho de Ormuz, factores que han impulsado con fuerza los precios energéticos.
El fuerte descenso de las previsiones puede interpretarse como una apuesta por una normalización del conflicto o por una moderación de la demanda. Sin embargo, también deja margen para una sorpresa alcista si las interrupciones de suministro se prolongan.
La Encuesta Global de Gestores de Fondos de Bank of America se utiliza habitualmente como indicador contrario. Cuando una opinión o una posición alcanza niveles extremos, aumenta el riesgo de que cualquier cambio de narrativa provoque una liquidación acelerada.
Giuseppe Dellamotta identifica cuatro posibles operaciones contrarias frente al consenso actual.
La primera sería una posición bajista en el Nasdaq, apoyada en la saturación de los semiconductores y de la tecnología. La segunda consistiría en comprar bonos del Tesoro estadounidense a diez años, apostando por una desaceleración económica frente al escenario de “no aterrizaje”.
La tercera operación sería comprar dólares ante la baja probabilidad asignada por el mercado a nuevas subidas de tipos antes de noviembre. La cuarta sería una posición larga en petróleo, en contra de la fuerte rebaja de las previsiones de los gestores para finales de año.
La encuesta no implica necesariamente que la tendencia alcista esté a punto de terminar. Las operaciones saturadas pueden mantenerse durante largos periodos si los beneficios, la liquidez y la narrativa continúan respaldándolas.
El riesgo aparece cuando el posicionamiento extremo coincide con un catalizador adverso. Un mal dato de inflación, una subida inesperada de tipos, una desaceleración del gasto en inteligencia artificial o unos resultados empresariales decepcionantes podrían provocar ventas rápidas y generalizadas.
La conclusión de Giuseppe Dellamotta es que el mercado se encuentra en una situación de elevada complacencia. El optimismo sobre la economía, la Fed y la inteligencia artificial puede seguir sosteniendo las cotizaciones, pero la falta de posiciones defensivas reduce el margen de error.