La rotación dentro del universo tecnológico ligada a la inteligencia artificial está dejando un panorama de contrastes extremos. Mientras un grupo reducido de compañías consideradas ganadoras concentra flujos y múltiplos elevados, otras han sufrido un ajuste muy agresivo, más por percepción que por un deterioro real de sus fundamentales.
Un informe reciente de Barclays subraya esta dispersión histórica entre valores “ganadores” y “perdedores” en IA. Según el banco, muchas compañías del segundo grupo han sido vendidas de forma indiscriminada, sin que exista una revisión significativa a la baja de sus previsiones de beneficios. En términos relativos, la diferencia de comportamiento entre ambos grupos alcanza el 95% en el último año y el 32% en lo que va de 2026.
Barclays define este movimiento como un claro “sell first, think later”. A pesar de las caídas, las estimaciones de crecimiento de beneficios para 2026 en muchos de estos valores siguen siendo de doble dígito y el momentum operativo continúa siendo sólido.
En este contexto se enmarca la noticia publicada por la prensa financiera sobre la entrada de Elliott Management en el capital de London Stock Exchange Group. Aunque ninguna de las partes ha confirmado oficialmente la operación, el mercado reaccionó con subidas relevantes en la apertura, moderándose posteriormente. Aun así, el valor sigue acumulando una caída cercana al 15% en el año.
Parte de la presión sobre LSEG se explica por el temor a la disrupción en el negocio de datos y analítica tras los avances de nuevos modelos de IA. Sin embargo, estos riesgos podrían estar sobredimensionados, especialmente tras los acuerdos de colaboración anunciados para integrar soluciones de IA con datos propios del grupo.
El contraste se refuerza con movimientos en el extremo opuesto del espectro. Bloomberg informó de que Blackstone incrementó su inversión en Anthropic en 200 millones de dólares, elevando su participación total hasta 1.000 millones y valorando la compañía en torno a los 350.000 millones de dólares. Un ejemplo claro de cómo el capital sigue concentrándose en los supuestos líderes del sector.
Desde el punto de vista estratégico, Barclays propone un enfoque tipo “barbell”: combinar exposición a ganadores claros en software con posiciones selectivas en valores castigados de servicios empresariales y media digital, donde el ajuste de valoración podría haber ido demasiado lejos.
Dentro del sector financiero, el banco considera especialmente exagerado el castigo a las plataformas de negociación y a ciertos gestores alternativos. En su opinión, la ausencia de hedge funds en estos valores y el posicionamiento extremo refuerzan el potencial de rebote si el mercado empieza a diferenciar entre disrupción real y ruido narrativo.
El mensaje de fondo es claro: la dispersión generada por la IA está creando ineficiencias relevantes. Para el inversor paciente, algunos de los llamados “perdedores” podrían terminar ofreciendo mejores retornos ajustados al riesgo que muchos de los actuales favoritos del mercado.