La temporada de resultados de la gran banca estadounidense arranca con un mensaje bastante claro: las valoraciones se han ajustado, pero los beneficios esperados han seguido mejorando. Ese desajuste entre precio y estimaciones ha empezado a abrir oportunidades en varias entidades, especialmente para quienes invierten con horizonte de varios años y no solo mirando el próximo trimestre.
En las próximas sesiones presentarán cuentas Goldman Sachs, JPMorgan, Citigroup, Wells Fargo, Bank of America y Morgan Stanley. El foco no estará solo en las cifras, sino en tres cuestiones clave: la resiliencia del negocio en mercados de capitales, la calidad crediticia y la capacidad de devolver capital al accionista vía dividendos y recompras.
Buena parte de los mayores bancos de Estados Unidos cotiza hoy con PER a futuro inferior al de finales de 2025, incluso aunque las previsiones de beneficio por acción hayan aumentado. Eso sugiere que el mercado ha metido más prima de riesgo en precio de la que ha reconocido en beneficios.
El cambio de entorno explica parte de ese ajuste. A comienzos de año, el mercado descontaba un escenario mucho más favorable para el sector: curva más inclinada, mejor tono económico, impulso regulatorio y más actividad corporativa. Después llegaron el conflicto con Irán, el repunte de la energía y una expectativa de menos bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal.
Eso ha enfriado el ánimo del mercado, pero no ha roto la tesis de fondo: si los beneficios siguen aguantando, varias entidades han pasado a cotizar en niveles mucho más defendibles.
Entre los grandes nombres del sector, hay varias entidades que sobresalen por valoración, perfil de negocio o capacidad de ejecución:
Dentro del grupo, Capital One es el caso más visible. Su PER a futuro ha caído con fuerza hasta 8,9 veces, frente a 11,6 veces a cierre de 2025, mientras la acción acumula una caída relevante en el año. El mercado está penalizando el valor, pero esa debilidad coincide con una fase de transformación estratégica importante.
La compañía está integrando activos y plataformas que pueden cambiar de forma material su perfil de negocio en los próximos años. Si ejecuta bien y logra elevar su beneficio por acción con normalidad, el potencial de rerating es evidente. Precisamente por eso varios gestores siguen viendo la acción como una de las oportunidades más claras entre los grandes bancos estadounidenses.
La comparación con American Express ayuda a entender la tesis. Capital One no tendrá nunca el mismo perfil de calidad ni el mismo mix de ingresos, pero si el mercado termina reconociéndole una parte razonable de ese múltiplo y la compañía mejora su rentabilidad, el recorrido para el inversor paciente puede ser notable.
La clave no es que Capital One esté barata porque sí, sino que está barata si realmente puede convertirse en un negocio mejor del que hoy descuenta el mercado.
Más allá de las cifras, el mercado va a escuchar con mucha atención cualquier comentario sobre crecimiento del crédito, exposición a crédito privado, calidad del consumidor y ritmo de recompras. También será importante ver cómo interpretan los bancos un escenario de tipos más altos durante más tiempo, que en general favorece a buena parte de la gran banca comercial.
En conjunto, el sector llega a resultados en una posición más interesante de lo que parece a simple vista. No todos los bancos ofrecen la misma oportunidad, pero sí hay varios nombres donde el castigo en múltiplos empieza a ser más duro que el deterioro real del negocio.