IBM vuelve a captar la atención de Wall Street. Según recoge Liz Napolitano en CNBC, JPMorgan ha mejorado su recomendación sobre la compañía desde neutral hasta sobreponderar, apoyándose en una idea central: los inversores estarían infravalorando la solidez y el potencial de su negocio de software.
El analista Brian Essex elevó también el precio objetivo de IBM desde 270 hasta 291 dólares por acción. Esa valoración implica un potencial de subida cercano al 15% frente al cierre previo, en un año en el que el valor acumula todavía una caída próxima al 15%.
La tesis de JPMorgan se apoya en que el software se ha convertido en el principal motor de calidad dentro del grupo. Según Essex, esta división representa ya aproximadamente el 45% de los ingresos de IBM y cerca de dos tercios del beneficio consolidado.
Ese cambio es relevante porque el software ofrece ingresos más recurrentes, mejores márgenes, mayor conversión de caja y una base de beneficios de más calidad que los negocios tradicionales de hardware y servicios.
JPMorgan destaca cuatro áreas principales dentro del negocio de software de IBM: nube híbrida, automatización, procesamiento de transacciones y datos. Essex considera que estos pilares pueden funcionar como un círculo de retroalimentación que refuerce también las inversiones en infraestructura de la compañía.
La mejora de JPMorgan no llega aislada. Según los datos recogidos en el artículo, de los 25 analistas que cubren IBM, 15 mantienen recomendación de compra o compra fuerte. El precio objetivo medio se sitúa en torno a 284,95 dólares, con una valoración máxima de 375 dólares y una mínima de 195 dólares.
En definitiva, JPMorgan considera que el mercado está mirando a IBM con una visión demasiado antigua. Si la aceleración del software se confirma en la segunda mitad de 2026, la compañía podría justificar múltiplos más elevados y recuperar atractivo dentro del universo tecnológico más maduro.