Uno de los grandes movimientos sorpresa de la segunda mitad del año podría ser que el mercado vinculado a la inteligencia artificial vuelva a ganar fuerza y prolongue su liderazgo bursátil. Según los estrategas de HSBC, buena parte de los inversores sigue mostrando dudas sobre la solidez y duración del ciclo de IA, pese a que los resultados empresariales continúan apuntando en sentido contrario.
El debate se mantiene centrado en si la inteligencia artificial está derivando en una nueva burbuja tecnológica comparable a la de finales de los años noventa. Sin embargo, HSBC considera que esa comparación puede ser prematura. Para la firma, las valoraciones actuales no reflejan un escenario de euforia excesiva.
El argumento central de HSBC es que los múltiplos de valoración de muchas compañías beneficiadas por la IA no parecen tensionados. De hecho, el banco señala que los PER estimados a 12 meses sugieren ausencia de exuberancia en buena parte del sector.
El ejemplo más llamativo es Nvidia, que cotiza en torno a niveles próximos a mínimos de diez años en términos de PER adelantado, pese a ser uno de los grandes ganadores estructurales del ciclo de IA. HSBC compara esta situación con otros valores de crecimiento no vinculados directamente a la inteligencia artificial, que presentan múltiplos más elevados.
Para los estrategas del banco, no haría falta un movimiento extremo para que el sector volviera a liderar. Una simple normalización de los múltiplos hacia la parte media de sus rangos recientes podría ser suficiente para sostener una nueva fase alcista en el conjunto de la temática IA.
Una de las principales objeciones al rally tecnológico es que las expectativas de beneficios podrían estar demasiado elevadas. HSBC reconoce este riesgo, pero sostiene que los datos recientes no respaldan aún una tesis de agotamiento.
La firma destaca que compañías como Meta, Amazon, Microsoft, Nvidia, Broadcom y Micron han registrado un crecimiento de beneficios realizado superior al comportamiento de sus acciones durante el último año. Como consecuencia, sus PER históricos han descendido, algo que no puede decirse de muchas otras áreas del mercado.
En este contexto, los resultados recientes de Micron Technology son interpretados por HSBC como una prueba tangible de que el ciclo de demanda ligado a la IA sigue vivo. Aunque el sector tecnológico no reaccionó con la fuerza que algunos esperaban, la lectura fundamental continúa siendo positiva.
El contexto de mercado también refuerza el debate. Salvo una caída brusca en la recta final del trimestre, el S&P 500 y el Nasdaq Composite van camino de cerrar el periodo abril-junio con sus mejores ganancias trimestrales en seis años.
Este comportamiento se ha producido pese a las dudas persistentes sobre la sostenibilidad del comercio de IA. Para HSBC, precisamente esa falta de consenso pleno es lo que puede permitir que la tendencia continúe. Cuando una temática sigue siendo cuestionada, pero los resultados empresariales continúan mejorando, el potencial de nuevas revisiones positivas permanece abierto.
Además del potencial renovado de la IA, HSBC identifica otro posible movimiento contrario al consenso: una fuerte apreciación del dólar. Tras la última reunión de la Reserva Federal, la entidad ha actualizado sus previsiones y espera que el billete verde se fortalezca gradualmente hasta la primera mitad de 2027.
El argumento se apoya en el enfoque de la Fed sobre la estabilidad de precios y en la ausencia de una orientación futura demasiado explícita. Este posicionamiento favorece al dólar desde la perspectiva de los diferenciales de tipos, especialmente si las expectativas de subidas de tipos en otras economías retroceden por un entorno de precios del petróleo más débil.
HSBC considera que el mercado de divisas podría volver a centrarse más en los fundamentales y menos en la geopolítica. Bajo ese escenario, el dólar tendría margen para apreciarse con fuerza, especialmente si la Fed adopta un tono más restrictivo de lo que actualmente descuentan los inversores.
El banco también menciona el petróleo como un factor relevante. Una reapertura del estrecho de Ormuz más rápida de lo esperado podría contribuir a un exceso físico de oferta, lo que ha llevado a algunas firmas a revisar a la baja sus previsiones para el Brent.
No obstante, si las tensiones geopolíticas volvieran a intensificarse, el dólar podría recuperar su papel defensivo y apreciarse al mismo tiempo que el crudo. Aunque la relación entre dólar y petróleo se ha debilitado recientemente, HSBC no descarta que ambos activos vuelvan a subir de forma simultánea en un escenario de mayor tensión internacional.
La tesis de HSBC es clara: el mercado puede estar demasiado centrado en buscar señales de burbuja en la inteligencia artificial y no lo suficiente en la mejora real de los beneficios. Las valoraciones de muchas compañías líderes del sector no muestran aún una prima excesiva, y una simple recuperación de los múltiplos podría impulsar de nuevo al conjunto de la temática.
En paralelo, un dólar más fuerte aparece como otro riesgo contrario al consenso para la segunda mitad del año y 2027. La combinación de beneficios sólidos en IA, valoraciones menos exigentes de lo que se percibe y una Fed todavía centrada en controlar la inflación podría marcar una segunda mitad de ejercicio más favorable para las grandes tecnológicas de lo que muchos inversores esperan.