Howard Lindzon, cofundador de Stocktwits, redujo hace aproximadamente un mes más de la mitad de su exposición al sector de semiconductores. La decisión llegó poco antes de que el índice Philadelphia Semiconductor cayera alrededor de un 20% desde sus máximos.
Según explica Barbara Kollmeyer, de MarketWatch, Lindzon detectó varias señales de exceso: subidas superiores al 100% en algunas acciones de chips, elevada concentración de las carteras y un aumento del apalancamiento entre inversores y compañías que compiten por liderar la inteligencia artificial.
El inversor no cree que el sector estuviera inmerso en una burbuja clásica. Su diagnóstico es algo distinto: una fase de euforia o “manía” provocada por la percepción de que cualquier compañía relacionada con chips e IA debía seguir subiendo.
Tras el ajuste del sector, Lindzon contempla volver a comprar algunas compañías de chips. Al mismo tiempo, está prestando atención a empresas de biotecnología y salud que puedan beneficiarse de la combinación entre inteligencia artificial, genómica y mayor capacidad de computación.
Kollmeyer señala que el cofundador de Stocktwits también ve oportunidades selectivas en software. Dentro de la inteligencia artificial, sigue confiando en Apple y Alphabet, al considerar que el iPhone y Android serán durante los próximos años las principales puertas de acceso del consumidor a estas herramientas.
Su estrategia, no obstante, sigue siendo mayoritariamente indexada. Lindzon afirma que aproximadamente el 90% de su inversión se basa en índices, aunque utiliza indexación directa para excluir compañías o ajustar el peso de determinados valores.
Una de sus principales tesis actuales es la denominada “Degenerate Economy”, un índice creado en 2023 que reúne empresas vinculadas a la negociación bursátil, opciones, criptomonedas, apuestas y entretenimiento financiero desde el teléfono móvil.
Entre sus componentes figuran Robinhood, Cboe, CME, Amazon, Apple, Alphabet y bitcoin. Desde su creación, el índice acumula una revalorización del 178%.
Lindzon sostiene que los jóvenes tienen un acceso cada vez más sencillo a los mercados desde el móvil y buscan multiplicar rápidamente su capital ante la dificultad de acceder a activos tradicionales como la vivienda. Barbara Kollmeyer destaca que esta tendencia favorece a bolsas, plataformas de negociación, proveedores de infraestructura financiera y compañías vinculadas a los activos digitales.