Wedbush ha iniciado la cobertura formal de SpaceX con recomendación de comprar y un precio objetivo a 12 meses de 190 dólares por acción. La valoración de Dan Ives implica un potencial de subida superior al 11% respecto al cierre del martes.
El eje central de la tesis alcista es la capacidad de SpaceX para convertir a Starship en una plataforma reutilizable, de gran capacidad y con costes de lanzamiento significativamente inferiores. Para Wedbush, ese punto puede ser el elemento que conecte todas las piezas del grupo: lanzamientos espaciales, conectividad por satélite e infraestructura de computación.
Ives considera que Starship es la “capa esencial” de la historia de crecimiento de SpaceX. La nueva generación de cohetes superpesados no solo permitiría reducir el coste por lanzamiento, sino también transportar un mayor número de satélites Starlink en cada misión.
Esto tendría un impacto directo sobre el negocio de conectividad de la compañía, que Wedbush considera una de las áreas más rentables del grupo. En la práctica, un Starship plenamente reutilizable permitiría a SpaceX desplegar capacidad de red de forma más rápida y eficiente, reforzando el negocio de banda ancha por satélite.
“La reutilización de Starship es el principal desbloqueo de valor para SpaceX: reduce costes, aumenta capacidad y refuerza la economía de Starlink”.
SpaceX mantiene una posición dominante en el negocio de lanzamientos comerciales. Según los datos citados por CNBC, la compañía realiza cinco de cada seis lanzamientos estadounidenses, mientras que el Foro Económico Mundial le atribuye una cuota del 82% en el mercado privado de lanzamientos.
Esta posición competitiva refuerza la tesis de integración vertical defendida por Wedbush. SpaceX no solo lanza cargas al espacio, sino que también utiliza esa capacidad para desplegar su propia red de satélites y desarrollar nuevos negocios asociados a conectividad e infraestructura.
La compañía registró pérdidas netas de 5.000 millones de dólares en 2025 y cuenta con una capitalización bursátil cercana a los 2,3 billones de dólares. Esa valoración exige que el mercado siga creyendo en una expansión muy significativa de sus negocios durante los próximos años.
Otros analistas también coinciden en que la reutilización de Starship será determinante. Myles Walton, de Wolfe Research, señaló recientemente que el éxito de Starship como sistema reutilizable es el factor más importante para liberar valor a largo plazo, aunque también contempló el escenario de que el programa no funcione como espera el mercado.
SpaceX salió a bolsa el 12 de junio con un precio de colocación de 135 dólares por acción y debutó en el Nasdaq a 150 dólares. Tras la OPV, el valor llegó a alcanzar los 225,64 dólares, antes de caer hasta un mínimo de 147,11 dólares el 23 de junio.
En la sesión del miércoles, las acciones cotizaban en torno a 163 dólares, con una caída cercana al 5%. Esta volatilidad refleja tanto las expectativas elevadas sobre el potencial de la compañía como las dudas sobre la ejecución técnica y financiera de Starship.
La tesis de Wedbush es clara: SpaceX no debe analizarse solo como una empresa de lanzamientos espaciales, sino como una plataforma integrada que combina transporte orbital, conectividad global y, potencialmente, infraestructura de computación. En ese marco, Starship es el activo que puede mejorar de forma decisiva la estructura de costes y acelerar el despliegue de Starlink.
El principal riesgo es que la valoración ya incorpora una parte considerable de ese escenario optimista. Con pérdidas relevantes en 2025 y una capitalización muy elevada, el mercado exige avances visibles en reutilización, capacidad de lanzamiento y monetización de los negocios asociados. Si Starship cumple, la prima puede mantenerse. Si el programa se retrasa o no alcanza la eficiencia esperada, la acción podría seguir sometida a fuertes correcciones.