Según un análisis de Bank of America, el “centro de gravedad” del mercado global se concentra en un grupo muy reducido de compañías. La entidad señala que, de cara a 2026, apenas una veintena de valores tiene el tamaño, la liquidez y el peso suficiente como para inclinar de forma notable la rentabilidad de muchas carteras.
La lectura es sencilla: aunque 2025 haya sido positivo en términos generales, la subida no ha sido homogénea. Una parte muy relevante del avance del S&P 500 se explica por un pequeño bloque de grandes compañías, y las diez mayores ya representan una porción enorme del índice. Cuando la ponderación se concentra tanto, cualquier movimiento en ese “top” se amplifica y termina arrastrando al resto del mercado.
El equipo cuantitativo global de la firma construye un filtro de “valores más importantes” combinando peso en los índices, capacidad para influir en carteras y rasgos de estilo que han dominado el rally de 2025: calidad de crecimiento, momentum y sensibilidad al riesgo. Dentro de ese conjunto, el estratega Nigel Tupper agrupa las acciones en tres bloques:
En la práctica, el filtro incluye grandes referentes tecnológicos y de crecimiento de calidad como Microsoft, TSMC, ASML, Nvidia, Alphabet, Broadcom o Netflix, además de nombres defensivos con fuerte tracción en beneficios, como Eli Lilly. La idea de fondo es que estos valores no solo son grandes: también marcan el tono del mercado, porque concentran una parte desproporcionada de las entradas y salidas de capital.
En este contexto, la concentración no es un detalle: es el “riesgo oculto” del mercado. Si los pesos pesados siguen funcionando, los índices aguantan. Si se giran, el daño se multiplica.
El caso de Microsoft ilustra bien el punto: el negocio cloud (Azure) sigue sosteniendo el crecimiento y el consenso mantiene un sesgo favorable. En Eli Lilly, la tesis viene respaldada por la fortaleza comercial de sus tratamientos contra la obesidad, aunque tras una subida muy intensa en 2025 el recorrido adicional que descuenta el consenso tiende a ser más limitado.
Bank of America también subraya que, de cara a 2026, parte del momentum más visible sigue ligado al “trade” de inteligencia artificial: Nvidia, AMD y otros nombres con fuerte aceleración en beneficios y narrativa de crecimiento continúan en el radar como motores potenciales.
Idea final: entrar en 2026 con un mercado tan concentrado obliga a ser selectivos. No basta con “estar en bolsa”: conviene saber si estamos comprando momentum, estabilidad de beneficios o una combinación de ambas, porque el comportamiento del índice dependerá, en gran medida, de muy pocos nombres.