BYD suele aparecer en titulares como el gran símbolo del boom del coche eléctrico en China, pero el argumento más interesante ahora va por otro lado: su papel como potencia en baterías y almacenamiento energético. Como explica Evelyn Cheng en el medio original, el banco de inversión Bernstein ha reiterado su recomendación de “mejor que el mercado” para BYD en Hong Kong, defendiendo que el mercado está infravalorando el “motor oculto” del grupo.
El punto central de Bernstein es que, en un entorno de presión competitiva dentro del mercado chino de eléctricos, la valoración de BYD parece “comprimida” y no refleja la calidad ni el potencial de crecimiento del negocio de baterías. Su conclusión es potente: la división de baterías, por sí sola, podría valer casi tanto como el valor bursátil de toda la compañía. Si ese diagnóstico es correcto, BYD no sería únicamente una historia de coches, sino una historia de infraestructura energética.
La tesis es clara: en un mercado donde el relato se ha centrado en ventas de vehículos y guerra de precios, el mercado podría estar pasando por alto que BYD también “vende la pala” en la fiebre del oro de la electrificación: baterías para terceros, baterías para almacenamiento y tecnología propia con ventajas de coste.
BYD nació en los años 90 fabricando baterías para teléfonos móviles. Ese origen no es una anécdota: es la base industrial y tecnológica que hoy le permite competir con una integración vertical poco común. Tras su salto al automóvil, la compañía impulsó su batería “Blade”, presentada como una solución con foco en la seguridad, y que se convirtió en una seña de identidad del grupo. Esa capacidad de controlar un componente clave del vehículo eléctrico le da dos ventajas: coste y seguridad de suministro.
Según los analistas de Bernstein citados en la pieza, BYD sería el segundo mayor fabricante de baterías del mundo si medimos instalaciones en vehículos eléctricos, y además enviaría aproximadamente un 70% más baterías que el tercer jugador del ranking. La lectura de mercado es directa: incluso si el ciclo de coches se vuelve más exigente, el “músculo” de baterías puede amortiguar el golpe.
El debate deja de ser solo automoción cuando entra en escena el almacenamiento energético. BYD presentó un sistema para utilities basado en Blade, denominado “Haohan”, que según Bernstein podría ser más barato de fabricar que alternativas comparables. Esto abre una segunda vía de crecimiento: baterías no solo para coches, sino para estabilizar redes, integrar renovables y cubrir picos de demanda.
Lo llamativo es la mezcla: más de la mitad de los envíos de baterías irían a los propios coches de BYD (ahorro y control de costes), pero la parte externa está ganando peso. Bernstein sostiene que la batería “sale” del coche y se convierte en negocio transversal.
En cifras, el informe al que hace referencia el artículo indica que los envíos a sistemas de almacenamiento se habrían más que duplicado el año pasado, mientras que los envíos a otros fabricantes (se citan nombres como Xiaomi, XPeng o Toyota) habrían crecido con fuerza. En conjunto, los envíos totales de baterías habrían aumentado un 47% el año pasado y se esperaría otro avance relevante este ejercicio. A esta narrativa se suma un rumor industrial: el medio original cita que Ford estaría explorando la compra de baterías de BYD para algunos híbridos, aunque la compañía no confirmó nada.
Bernstein fija un precio objetivo de 130 dólares de Hong Kong, lo que implicaría un potencial alcista cercano al 30% desde los niveles de cierre del viernes previo al artículo. La clave no es solo el objetivo, sino el “por qué”: esperan catalizadores a corto plazo ligados a mejoras tecnológicas en baterías y eléctricos, además de una oleada de lanzamientos. BYD tendría previsto introducir al menos 10 modelos nuevos a lo largo del año.
La idea para el inversor es sencilla: si el mercado sigue valorando a BYD como un fabricante de coches presionado por competencia, el múltiplo puede quedarse corto. Si empieza a valorarla como un campeón de baterías y energía, el “re-rating” puede ser significativo.