Boeing necesitará todavía “un par de años” para reparar su situación financiera antes de poder comprometerse con el desarrollo de un nuevo avión comercial, según ha reconocido su consejero delegado, Kelly Ortberg.
El fabricante estadounidense está centrando sus esfuerzos en estabilizar el negocio, mejorar la calidad de sus procesos industriales y elevar la producción de sus modelos actuales, en lugar de acelerar el lanzamiento de un sustituto del 737 MAX.
Ortberg ha explicado que Boeing deberá superar tres obstáculos antes de aprobar un nuevo programa aeronáutico. El primero será recuperar una posición financiera suficientemente sólida para afrontar una inversión que previsiblemente exigiría decenas de miles de millones de dólares durante varios años.
La segunda condición será disponer de la tecnología adecuada. Un nuevo avión tendría que ofrecer mejoras significativas en consumo de combustible, costes de mantenimiento y eficiencia operativa para justificar la inversión de Boeing y de las propias aerolíneas.
Por último, la compañía deberá confirmar que existe una demanda suficiente por parte del mercado para asumir el riesgo de desarrollar una nueva plataforma.
Ortberg asumió la dirección de Boeing con el objetivo de reconducir la compañía después de varios años marcados por problemas de calidad, retrasos en las entregas y dificultades en la cadena de suministro.
Según el directivo, los clientes están trasladando un mensaje claro: Boeing debe concentrarse en mejorar la fiabilidad de sus aviones actuales y elevar progresivamente sus ritmos de fabricación.
Esta prioridad hace poco probable que la compañía anuncie un nuevo avión de pasillo único hasta la parte final de la década. Mientras tanto, Boeing seguirá apoyándose en la familia 737 MAX para competir en el segmento de mayor volumen del mercado aeronáutico.
El mercado mundial de grandes aviones comerciales está dominado por Boeing y Airbus. Sin embargo, la familia A320 de la compañía europea ha ganado terreno durante los últimos años, especialmente gracias al éxito del A321neo.
A largo plazo, Boeing necesitará desarrollar un nuevo modelo que le permita competir con mayor eficacia y proteger su posición en futuros pedidos. No obstante, la dirección considera que precipitar el lanzamiento antes de recuperar la estabilidad financiera y operativa podría aumentar todavía más los riesgos.
La estrategia de Boeing pasa, por tanto, por sanear primero el balance, normalizar la producción y recuperar la confianza de las aerolíneas antes de afrontar el costoso desarrollo de una nueva generación de aviones.