Tres riesgos económicos que podrían poner a prueba a los mercados en 2026

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Capitalbolsa | 18 dic, 2025 15:17 - Actualizado: 20:00
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Puntos clave
  • La economía llega a 2026 con la bolsa en máximos, pero con riesgos estructurales creciendo por debajo.
  • El sector inmobiliario, la deuda del consumidor y los mercados de crédito concentran las principales alertas.
  • Más allá de la narrativa de la IA, el ciclo económico muestra señales de fatiga.

Las bolsas siguen mostrando una resistencia notable y se mantienen cerca de máximos históricos, incluso cuando crecen las dudas sobre una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial. Sin embargo, como advierte Bret Jensen en su análisis original, centrarse únicamente en la narrativa tecnológica puede hacer que pasemos por alto otros riesgos económicos relevantes que podrían ganar protagonismo a lo largo de 2026.

El crecimiento actual sigue apoyado en gran medida por la inversión masiva en centros de datos y proyectos ligados a la IA, lo que explica en parte las sólidas previsiones de PIB. No obstante, el aumento del endeudamiento corporativo para financiar esta carrera tecnológica y las dudas sobre la sostenibilidad del modelo plantean interrogantes de cara al próximo año.

1. Un sector inmobiliario que sigue atascado


La vivienda representa entre el 15% y el 18% de la actividad económica en Estados Unidos, y ahí las señales siguen siendo preocupantes. Las ventas de viviendas usadas se mueven en niveles mínimos no vistos desde mediados de los noventa, pese a que la población es hoy muy superior. La combinación de baja asequibilidad, un mercado laboral que pierde tracción y unos tipos hipotecarios todavía por encima del 6% mantiene el sector prácticamente paralizado.

Además, los alquileres han comenzado a caer en términos interanuales, algo positivo para la inflación, pero negativo para promotores y propietarios. Comprar una vivienda sigue siendo, de media, más de un 50% más caro que alquilarla, lo que obliga a las constructoras a ofrecer incentivos agresivos para dar salida al stock. Los márgenes de las grandes promotoras ya lo reflejan, y el escenario apunta a otro año débil para la vivienda en 2026.

La caída de márgenes en las constructoras y la preferencia creciente por el alquiler refuerzan la idea de que el ajuste inmobiliario aún no ha terminado.

2. La presión creciente de la deuda del consumidor


El consumo supone cerca de dos tercios del PIB estadounidense. Aunque los hogares de mayores ingresos siguen sosteniendo buena parte del gasto, el resto de la población muestra señales claras de estrés financiero. El reinicio de los pagos de préstamos estudiantiles ha devuelto presión a millones de hogares, deteriorando su perfil crediticio y limitando el acceso a grandes compras.

A esto se suma un aumento récord de la deuda en tarjetas de crédito y un fuerte repunte de la morosidad en préstamos de automóviles, especialmente en segmentos de menor calidad crediticia. Este entorno amenaza con frenar el consumo discrecional justo cuando el crecimiento económico empieza a depender más de él.

3. Señales de alerta en los mercados de crédito


Históricamente, los problemas económicos suelen aparecer primero en los mercados de crédito, y en 2026 podrían volver a hacerlo. El mercado de crédito privado, que ha crecido con fuerza tras la crisis financiera, sigue siendo opaco y ya ha dejado episodios inesperados de quiebras y fuertes provisiones en grandes entidades.

Por su parte, el inmobiliario comercial continúa bajo presión, especialmente en oficinas y residencial multifamiliar. Las tasas de morosidad en bonos respaldados por hipotecas comerciales han superado niveles vistos en la Gran Crisis Financiera, y muchas refinanciaciones se han sostenido mediante estrategias de “extender y fingir”. Si estas prácticas se agotan, el impacto sobre bancos regionales, aseguradoras y fondos podría ser significativo.

La combinación de valoraciones exigentes en bolsa y tensiones latentes en crédito dibuja un escenario más frágil de lo que sugieren los índices.

En conjunto, el mensaje es claro: aunque el mercado siga fuerte, 2026 podría traer a primer plano riesgos que hoy pasan desapercibidos. Con las valoraciones en niveles históricamente elevados, conviene mantener una postura prudente y no perder de vista estos posibles vientos en contra que podrían cambiar el tono del ciclo.

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