Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, volvió a adoptar un tono claramente prudente sobre la economía de Estados Unidos, poniendo el foco en el empleo. A su juicio, el mercado laboral está muy débil y el ritmo actual de creación de nóminas no es satisfactorio, lo que refuerza el caso para continuar con recortes de tipos.
En este sentido, Waller se desmarca de otros perfiles que basan la idea de bajar tasas en argumentos de productividad: él lo justifica por un contexto de debilidad económica. Aunque anticipa que 2026 podría ser un año mejor si se consolida la recuperación, cree que, por ahora, el empleo sigue enviando señales que aconsejan mantener una política monetaria con sesgo acomodaticio.
Sobre precios, reconoce que la inflación sigue por encima del objetivo, pero estima que debería bajar en los próximos meses. También remarca que las expectativas de inflación están ancladas, un elemento clave para evitar rebrotes persistentes y para permitir que el banco central ajuste su postura con mayor flexibilidad.
Waller considera que la Fed puede avanzar a un ritmo moderado y que no hacen falta medidas drásticas. En su lectura, los tipos actuales se encuentran entre 50 y 100 puntos básicos por encima del nivel neutral, lo que deja margen para continuar con recortes si los datos acompañan.
En el plano comercial, se mencionó que los aranceles han contribuido a la debilidad del mercado laboral. Pese a ello, Waller insiste en que la inflación está bajo control y seguirá estándolo, y no ve muchos riesgos a la baja en materia arancelaria en el corto plazo.
Idea central: el empleo es el termómetro que, para Waller, justifica mantener el sesgo de recortes, mientras la inflación se encauza sin necesidad de decisiones bruscas.