Las bolsas europeas se preparan para una apertura negativa este viernes, arrastradas por el deterioro del sentimiento global y por el regreso de las dudas sobre la inflación en Estados Unidos. Según CNBC, los futuros anticipan caídas del 0,8% para el FTSE 100 de Londres, del 1,4% para el Dax alemán y del 0,9% para el Cac 40 francés.
El movimiento se produce después de una sesión complicada en Asia, donde el Kospi surcoreano retrocedió con fuerza tras marcar nuevos máximos históricos. La corrección se extendió a otros índices regionales, con descensos en Japón, Hong Kong y buena parte del área Asia-Pacífico.
El principal foco macroeconómico está en Estados Unidos. Los últimos datos de precios han sido más fuertes de lo esperado y han reactivado el temor a que la Reserva Federal tenga que mantener una postura restrictiva durante más tiempo.
El índice de precios de producción de abril subió un 1,4% mensual, su mayor avance desde marzo de 2022, muy por encima del 0,5% esperado por el consenso. En tasa interanual, el PPI avanzó un 6%, también el mayor incremento desde diciembre de 2022.
La lectura para los mercados es incómoda: petróleo caro, aranceles y precios aún resistentes reducen el margen de la Fed para relajar su política monetaria. Eso pesa sobre la renta variable, especialmente en los valores más sensibles a tipos.
El dato llegó después de un IPC también superior a lo previsto, con una inflación general del 3,8% interanual. Aunque la inflación subyacente fue más moderada, en el 2,8%, sigue por encima del objetivo del 2% de la Fed.
En Reino Unido, la atención se centra en la situación de Keir Starmer. El primer ministro afronta una nueva amenaza interna después de que Andy Burnham, actual alcalde de Manchester y figura más escorada a la izquierda dentro del laborismo, haya recibido una posible vía para entrar en el Parlamento.
El diputado laborista Josh Simons anunció su dimisión, lo que podría abrir la puerta a que Burnham compita por ese escaño en una elección parcial. Su eventual llegada a Westminster alimentaría las especulaciones sobre un posible desafío al liderazgo de Starmer.
El mercado de bonos observa este escenario con cautela. Burnham es percibido como un perfil más favorable al gasto público y a una política fiscal menos conservadora, lo que ha elevado la preocupación sobre más endeudamiento y mayores costes de financiación. La libra, en paralelo, encadena cinco sesiones de caídas y se sitúa cerca de 1,3342 dólares.
Los inversores también siguen pendientes de la cumbre entre Estados Unidos y China, centrada en comercio, aranceles, Taiwán e Irán. Según CNBC, ambas partes coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto, una cuestión clave para el mercado energético global.
Sin embargo, de momento no parece que el encuentro haya producido un avance decisivo capaz de reducir de forma clara la tensión geopolítica. Esa falta de resultados concretos mantiene el tono prudente en los mercados antes del fin de semana.
Europa llega a la sesión con tres frentes abiertos: inflación estadounidense, tensión política británica y riesgo geopolítico en Oriente Medio. La combinación no invita a asumir más riesgo justo antes del cierre semanal.
En conjunto, la apertura europea apunta a una jornada defensiva. Los inversores necesitan señales claras de moderación en la inflación, estabilidad política en Reino Unido y algún avance diplomático en torno a Irán para recuperar confianza. Mientras tanto, el sesgo de corto plazo favorece la cautela, la recogida de beneficios y la búsqueda de refugio en activos más defensivos.