La sesión de hoy viene marcada por una agenda macroeconómica muy limitada, tanto en Europa como en Estados Unidos. No se esperan grandes catalizadores para los mercados y, salvo sorpresas, el tono debería ser de baja volatilidad.
En Europa, el único dato relevante será el índice IFO de confianza empresarial de Alemania. El consenso espera una mejora hasta 88,2 puntos frente a los 87,6 anteriores, en línea con el tono algo más constructivo que ya mostraron recientemente el ZEW alemán y los PMIs.
Aun así, este dato no debería alterar el discurso del BCE. La lectura, aunque mejor, sigue siendo compatible con un crecimiento débil y una política monetaria que ya está bien encaminada. Por ello, cualquier reacción del mercado debería ser contenida.
El mercado interpreta el IFO más como una confirmación del escenario actual que como un verdadero catalizador. Sin un giro claro en actividad o inflación, el BCE seguirá sin prisas.
En Estados Unidos, la agenda también es muy poco exigente. Se publicarán los pedidos de bienes duraderos y el índice manufacturero de la Fed de Dallas.
Los bienes duraderos suelen generar poco impacto por su elevada volatilidad y, en este caso, además, corresponden a datos de noviembre, por lo que llegan claramente desfasados. El índice de Dallas tampoco suele mover mercado, especialmente cuando la atención está puesta en los PMIs de S&P Global y el ISM.
La jornada contará con varias intervenciones de miembros del BCE:
No se esperan mensajes especialmente novedosos. Ambos representantes se sitúan en un perfil continuista, por lo que el mercado anticipa comentarios alineados con el discurso oficial del BCE.