El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que Irán le ha trasladado que no impondrá peajes, costes de seguro ni cargos de ningún tipo a los barcos que atraviesen el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el comercio mundial de petróleo.
Según CNBC, Trump publicó en Truth Social que no se ha entregado dinero a Irán ni se han liberado fondos iraníes desde Estados Unidos. El presidente añadió que parte de ese dinero, controlado por Washington, se utilizará para comprar productos agrícolas estadounidenses destinados a Irán, entre ellos maíz, trigo y soja.
La relevancia del mensaje está en el propio Estrecho de Ormuz. Por esta vía transita una parte esencial del crudo y del gas natural licuado que llega a los mercados internacionales. Cualquier amenaza de cierre, peaje o encarecimiento del tránsito puede provocar una reacción inmediata en el precio del petróleo, en los fletes marítimos y en las primas de riesgo geopolítico.
En ese sentido, la declaración de Trump busca trasladar una señal de normalización. Si Irán mantiene abierto el paso sin nuevos costes para los buques, el mercado energético tendría menos motivos para descontar una disrupción inmediata en el suministro.
La noticia puede servir de apoyo a corto plazo para los activos de riesgo, especialmente si contribuye a contener el precio del crudo. Menos tensión en Ormuz implica menor presión sobre la inflación energética y reduce el riesgo de que los bancos centrales tengan que enfrentarse a un nuevo shock de precios.
Sin embargo, la prudencia sigue siendo necesaria. La estabilidad en la zona depende de que las declaraciones se traduzcan en hechos verificables y de que no aparezcan incidentes militares, sanciones adicionales o nuevas restricciones al tráfico marítimo. El mercado ya ha demostrado en otras ocasiones que la prima geopolítica puede desaparecer rápido, pero también volver con la misma velocidad.
Para las bolsas, el efecto más inmediato sería una moderación de la presión sobre sectores sensibles al coste energético, como aerolíneas, transporte, químicas e industriales intensivas en energía. También podría aliviar a los consumidores si el petróleo se mantiene bajo control.
Por el contrario, las petroleras podrían ver limitado parte del impulso especulativo que habían recibido por el aumento de la tensión geopolítica. No significa necesariamente un giro bajista estructural para el crudo, pero sí reduce uno de los catalizadores de subida más claros: el miedo a una interrupción del flujo por Ormuz.