Una intensa actividad en el mercado de futuros del petróleo ha levantado sospechas entre operadores y expertos energéticos. Según José Adinolfi, de MarketWatch, alrededor de una hora antes de que Axios publicara una información sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, se produjo un fuerte repunte en la negociación de contratos de crudo estadounidense.
El movimiento llamó la atención porque se produjo en una franja horaria de baja liquidez. En ese periodo se negociaron aproximadamente 17.300 contratos de futuros sobre el West Texas Intermediate, por un valor estimado superior a los 1.700 millones de dólares. Poco después, la noticia de Axios provocó una fuerte caída del petróleo.
Axios informó a primera hora del miércoles de que Washington creía estar cerca de alcanzar con Teherán un memorando de entendimiento de una página para poner fin a los combates y abrir un marco de negociación posterior sobre el programa nuclear iraní.
El mercado reaccionó de forma inmediata. Los futuros del petróleo WTI llegaron a caer alrededor de un 7%, hasta situarse cerca de los 95 dólares por barril. Sin embargo, lo que ha generado dudas no es solo la magnitud de la caída, sino el volumen negociado antes de que la información fuera pública.
El problema no es que el petróleo cayera tras conocerse una noticia bajista para el crudo. Lo llamativo es que una cantidad muy relevante de contratos se moviera antes de que esa noticia llegara al mercado.
Varios especialistas consultados por MarketWatch consideran que la actividad parece compatible con operaciones realizadas por alguien con conocimiento previo de la información. Gregory Brew, analista sénior de Eurasia Group, señaló que el volumen registrado a esas horas resultaba inusual.
Ilia Bouchouev, expresidente de Koch Global Partners y experto en comercio energético, también calificó el patrón como sospechoso. En su opinión, aunque la actividad no habría sido tan evidente como otros episodios anteriores, confirma que el mercado sigue mostrando señales de posible juego sucio.
Dos operadores veteranos del sector energético, citados de forma anónima, apuntaron que este tipo de movimientos pueden dañar la confianza en el mercado, aunque reconocieron que demostrar quién operó y si lo hizo con información privilegiada resulta extremadamente complejo.
La sospecha no surge de forma aislada. Bloomberg ya informó anteriormente de que la CFTC, el regulador estadounidense de futuros sobre materias primas, estaba investigando patrones de actividad sospechosa vinculados a publicaciones en Truth Social y noticias capaces de mover el mercado del petróleo.
El asunto también ha llegado al ámbito político. La senadora Elizabeth Warren compartió recientemente un artículo sobre operaciones sospechosas relacionadas con el conflicto iraní y sugirió que podrían apuntar a uso de información privilegiada.
Cuando varios movimientos relevantes se producen justo antes de noticias sensibles para el precio del crudo, el mercado empieza a ver algo más que simple casualidad. La dificultad estará en probarlo.
Desde el inicio del conflicto con Irán, el petróleo se ha convertido en uno de los activos más sensibles a cualquier titular geopolítico. El cierre de facto o la posible reapertura del Estrecho de Ormuz han provocado movimientos bruscos en precios, futuros y expectativas de inflación.
En la sesión del miércoles, la caída del crudo coincidió con fuertes subidas en la renta variable estadounidense. El Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq avanzaron con fuerza ante la esperanza de que el conflicto pudiera acercarse a su final.
En resumen, las sospechas sobre el mercado petrolero añaden una nueva capa de tensión a un contexto ya dominado por la geopolítica. Si se confirma que algunos operadores actuaron con información privilegiada, el caso podría convertirse en un problema regulatorio y político de primer orden en Estados Unidos.