El precio del petróleo arranca diciembre con avances cercanos al 2%, en una sesión marcada por la última decisión de la OPEP+ y por el repunte de la tensión política en torno a Venezuela. Los países productores han optado por mantener sin cambios su estrategia de producción, mientras el mercado valora el riesgo adicional que suponen las acusaciones del Gobierno venezolano sobre las intenciones de Estados Unidos respecto a sus reservas de crudo.
En este contexto, el barril de Brent, referencia para Europa, se sitúa en torno a los 63,8 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, ronda los 60 dólares. En ambos casos, los avances se explican por una combinación de oferta contenida y mayor percepción de riesgo geopolítico, que anima a los compradores a volver al mercado tras semanas de mayor debilidad.
En su última reunión telemática, los principales países de la OPEP+ volvieron a respaldar la decisión de pausar los incrementos de producción durante el primer trimestre de 2026. Arabia Saudí, Rusia y otros grandes productores han decidido no añadir más barriles en enero, febrero y marzo, alegando motivos de estacionalidad y la necesidad de evitar un exceso de oferta en un periodo tradicionalmente más débil para la demanda.
Además, el grupo recordó que los 1,65 millones de barriles diarios recortados de forma voluntaria podrían volver al mercado de manera parcial o total, pero siempre de forma gradual y supeditada a la evolución de las condiciones del mercado. La alianza deja así claro que conserva margen de maniobra para ajustar la oferta si el precio se mueve en una dirección que consideren indeseada.
Al mismo tiempo, el Gobierno de Venezuela ha denunciado públicamente que Estados Unidos pretende “apoderarse” de sus reservas de petróleo, las mayores del planeta. Caracas advierte del despliegue de medios militares en la región y alerta de que esta situación supone una amenaza directa tanto para su producción interna como para el equilibrio del mercado mundial.
Estas declaraciones llegan en un momento de fuerte sensibilidad en los mercados de materias primas, donde cualquier indicio de tensión en un país clave para la oferta suele traducirse rápidamente en movimientos en el precio del crudo. La combinación de una OPEP+ prudente y un foco geopolítico adicional contribuye a que los inversores exijan una prima de riesgo algo más elevada.
La OPEP+ se ha citado de nuevo a comienzos de enero para revisar el estado del mercado y decidir si mantiene la pausa, devuelve más barriles o introduce algún ajuste adicional. Hasta entonces, el foco de los inversores estará en la evolución de la demanda global, especialmente en Estados Unidos, Europa y Asia, así como en cualquier novedad sobre el frente venezolano.
Con un Brent estabilizado en la franja de 60-65 dólares, muchas compañías petroleras vuelven a moverse en niveles de rentabilidad razonables, pero el sector sigue muy condicionado por la volatilidad de titulares políticos y por el comportamiento de la economía global. La clave para el inversor será distinguir entre movimientos meramente tácticos y cambios de tendencia más profundos.