El oro intenta recuperar parte del terreno perdido en la sesión del viernes, con subidas en torno al 1,3%, pero el rebote resulta claramente insuficiente para compensar el fuerte castigo acumulado durante la semana.
En conjunto, el metal precioso se encamina a cerrar con una caída cercana al -7,9%, lo que supone su peor desempeño semanal desde marzo de 2020, en pleno shock inicial de la pandemia.
Lo más relevante no es la caída en sí, sino lo que implica: el oro no está actuando como activo refugio en un entorno de elevada incertidumbre geopolítica.
La guerra en Oriente Medio, lejos de impulsar su cotización, ha provocado ventas en el metal precioso, rompiendo uno de los patrones más habituales del mercado.
Lectura clave: cuando el oro cae en un entorno de riesgo, el problema no es el activo, es el mercado.
El factor determinante está siendo el repunte del petróleo y el temor a una inflación más persistente. Esto ha llevado a los bancos centrales a adoptar una postura más cauta, retrasando posibles bajadas de tipos.
En este contexto, el aumento de las rentabilidades de los bonos y la fortaleza del dólar están ejerciendo presión directa sobre el oro, que no ofrece rentabilidad.
El comportamiento del oro confirma que el mercado está en una fase de desajuste: los activos defensivos no protegen y las correlaciones tradicionales están fallando.
Este tipo de entorno suele aparecer en momentos de transición, donde la liquidez y la incertidumbre pesan más que los fundamentos clásicos.
Conclusión: no es una caída del oro, es una señal de estrés estructural en el mercado.
Nosotros interpretamos este movimiento como una señal clara de que el mercado no está en modo “refugio”, sino en modo “reajuste”. Cuando incluso el oro cae, significa que los inversores están priorizando liquidez o reposicionamiento.
Esto suele preceder a movimientos más amplios en otros activos, especialmente en renta variable.
Estrategia: prudencia a corto plazo, evitar asumir que los activos defensivos protegerán, y prepararse para oportunidades si el mercado entra en una fase de capitulación.